jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-01-18 09:00

Las empresas que El Quimbo quebró

Por Julio Cesar Triana Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 18 de 2015

Cuando el proyecto hidroeléctrico El Quimbo inició sus trabajos, generando gran expectativa en la región, miles de paisanos  vieron allí una oportunidad de mejorar sus ingresos. Muchos  decidieron cambiar de oficio, y abandonar sus labores cotidianas e incursionar como empresarios algunos, otros lo hicieron como microempresarios o como prestadores de servicios, todos con el único objetivo de conseguir allí una oportunidad laboral.

Lo que nunca imaginaron estos huilenses emprendedores, era que El Quimbo se convertiría a una de sus peores pesadillas y los llevaría -según sus mismas versiones- a la quiebra, como lo he podido escuchar de múltiples de éstos afectados.

Conocí un Ingeniero Ambiental de Gigante que, ante el impacto ambiental del proyecto decidió crear su propia empresa de servicios ambientales.  Ilusionado y convocado por El Quimbo a muchas contrataciones prometedoras, al punto que en una de ellas decidió vender su casa para cumplir con las exigencias del proceso licitatorio, pero curiosamente  y de manera sospechosa estos contratos quedaron en manos de extranjeros o de flamantes empresas de la Costa mientras que él en cambio perdía su casa, su empresa y se quedaba sin empleo.

Hace alguno días me entere de un  caso similar, este mucho más particular: un grupo de afectados por dicha construcción, habitantes de la región de impacto, se unieron y crearon una empresa para prestar el servicio de alimentos a los trabajadores de El Quimbo.  Después de 11 meses de trabajo, sólo recibieron el pago de los primeros dos (2) meses sin que a la fecha les hayan pagado la totalidad del servicio prestado, lo que trajo una crisis, demandas, procesos y hasta embargos por sus proveedores. 

También  pude conocer un poblador de la zona en donde  se adelanta este proyecto, que decidió vender su casa para comprar un tracto camión y ponerlo al servicio de la empresa que construye la represa. Fue contratado por menos de un (1) año, pero solo le pagaron los primeros tres (3) meses. Hoy día y según contó, no tiene casa ni trabajo para su vehículo de carga.

Lo peor es que estas denuncias se suman al rechazo que acompañó el inicio de este proyecto, lo que tal vez muestra que nunca hubo plan serio con responsabilidad social con la región y que precisamente por ello, ha generado enormes perjuicios al Departamento, sin contar el alto impacto ambiental que padeceremos. Posiblemente haya cientos de empresas que corrieron la misma suerte, ojala algún día se conozcan todas las historias para tener un verdadero relato de  las empresas que el Quimbo quebró y escribir un libro.