Las delgadas líneas
Por Ernesto Cabrera Tejada
Alejandro Ordoñez, Procurador General de la Nación establece no una sino cinco líneas y en terrenos más reales. Las delicadas instancias que pueden romper el proceso de la paz en Colombia.
Todas las personas somos iguales y gozamos de los mismos derechos. Este postulado que suena como un discurso vacío; es un citado al trabajo que precisa la obra y compromiso de la dirigencia y de la ciudadanía.
La visita del Procurador nacional y el “súper ministro” a Neiva, sirvió para radicalizar posiciones y aumentar la tensión; al día siguiente un feroz ataque de las Farc evidencia que el grupo narco terrorista menosprecia la gestión del presidente Santos que sus postulados siguen en la vaguedad y que el procurador reclama en nombre de todos los colombianos a fin de evitar entre otras una gigantesca operación de lavado de activos.
Las radicalizaciones fijándose en el poder no debe hacernos menospreciar las partes y si sujetarnos con firmeza a los evidentes cambios sin lugar a resignación. Con poca credibilidad pretendió el “súper ministro” desenlodar las acciones de su jefe.
La complacencia intuye conformismo y el miedo no debe tomar posición. Es falso que todo ya está hecho, que si no es así entonces no hay quien; esa es tan sólo una manera miope de construir democracia. En todo el país se observa esa actitud cada vez que los políticos se excusan con el argumento de que en otros momentos estuvimos peor. Infunden pánico intentando fijarnos en el retrovisor y negar a la ciudadanía un futuro que se debe imaginar incansablemente cada día.
Hoy no existe lugar para un mesías, los caciques políticos deben no seguir causando daño a la ciudadanía con sus entelequias, cambiar el yo-yo-yo- por el “nosotros” porque este país es un proyecto que no le pertenece a nadie, nos pertenece a todos.
Las cinco delgadas líneas del procurador son tan transcendentales en nuestra democracia que Terrence Malick pudiera 17 años después tener tema para otra de sus grandes producciones en el cine con la realidad dolorosa o feliz que la historia permita contar de Colombia.
PUA: ¿Que tiene Piedad Córdoba en la cabeza para atreverse a traer a Maradona a un partido de fútbol por la paz? Tiene lo mismo que la cabeza de Maradona.
