miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-17 05:49

Las crudas pérdidas

Para nadie es un secreto que alrededor del petróleo hay un inmenso interés, tanto así que esto ha propiciado guerras en el Oriente Medio y polémicas internacionales por los que tienen el control de este mercado a nivel global.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 17 de 2015

El llamado ‘oro negro’ en Colombia ha tenido épocas de bonanza bien interesantes que han permitido apalancar importantes proyectos a través de las regalías. Sin embargo, la caída de los precios de crudo y la redistribución de las regalías ha hecho que no solo haya menos inversión sino que se incrementen los despidos.

Adicional a esto ahora se suma la problemática de los atentados de las FARC a los oleoductos que transportan el combustible. Hechos delictivos que ya dejan millonarias pérdidas al sistema. De acuerdo con la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros, sumando las acciones violentas de julio, en lo corrido del año los ataques alcanzan 55, lo que en dinero significa $102.000 millones en pérdidas.

Solamente en la semana y media corrida de julio se han dado seis ataques, tres veces más que en el primer trimestre. En otras palabras, el panorama no es nada alentador y las pérdidas se siguen registrando.

Los ataques a la infraestructura petrolera, en el primer trimestre del año, tuvieron un costo asociado de alrededor de $1500 millones en reparaciones, descontaminación, pérdida de crudo, etc.

Lo anterior contrasta con las cifras de finales de junio, ya que se estima que los costos totales generados por estas actividades ilícitas podrían ascender a los $99.000 millones para el sector.

Estos ataques coinciden con una violencia creciente que ha derivado en una crisis social inmanejable, en muchas zonas del sur del país, sobre todo en el Putumayo.

A toda esta crisis del crudo se suma la inoperancia de muchos entes territoriales que no han sabido apalancar otros proyectos productivos y ahora pareciera que la vida se les arruinó a muchos porque no hay otras iniciativas económicas. De modo que así como son reprochable los atentados de las FARC es cuestionable la poca capacidad productiva de muchas regiones que se atuvieron al petróleo y ahora, francamente no saben qué hacer.