domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-21 06:40

Las cosas extrañas de este país

Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 21 de 2016

Resulta que Alvaro Uribe tiene más información codificada que las fuerzas armadas y de policía y que el mismo presidente de la república. Cosas extrañas de un país extraño. Una parlamentaria, con toda la dignidad de su cargo, manda al infierno a García Márquez un hombre declarado ateo, que desde luego no cree en sitios como ese. Un fiscal general de la nación realiza los contratos más leoninos con una de sus mozas, sin rubor la pone a devengar salario de parlamentario, negándose a creerle a sus expertos que la dicha es una ineficiente e ignorante. Ahora, la tapa. El procurador, enemigo de los acuerdos de paz con las FARC, se convierte en el vocero oficial de los frentes que supuestamente no se movilizarían. Sabe más el procurador que los comandantes de esa organización armada, que como en todo tendrá sus desacuerdos. ¿Desde cuándo el más acérrimo enemigo de las guerrillas colombianas posee de ellas tanta información interna? A cualquier otra persona habrían acusado de colaboración con la guerrilla.

No son los únicos casos, ni los últimos. En el Huila, un exgobernador, se rasga las vestiduras por los efectos colaterales de la presa El Quimbo, cuando fue en su gobierno que se aprobó su construcción. Y aquellos que claman el desarrollo sin medir consecuencias, quienes aplaudieron las vertiginosas locomotoras son quienes se lamentan por el daño causado al suelo, a las fuentes de agua, por parte de empresas mineras, y la minería ilegal campea incontrolable por toda la geografía nacional.

Son las mentiras que entre labios de políticos no hieden, las perfuman con más mentiras, mientras el pueblo se polariza, no entiende por qué causas nobles son traicionadas, en un país sin héroes, a no ser los niños que mueren de hambre en la guajira, los campesinos que no alcanzan a devengar un salario mínimo, la juventud que se debate entre la incertidumbre de no tener oportunidad, la droga, la prostitución, lo marginal parece la única opción de vida para quienes no tienen posibilidades de ir a una famosa universidad. Socavamos las instituciones normales de una sociedad adulta en nombre de los más caros intereses, el único interés de quienes sustentan el poder son sus ambiciones particulares.

Pero no es solo las ambiciones personales; También están sobre la grama las ambiciones familiares, las empresas políticas en este país son instituciones nepotistas, se benefician los padres de la posición de los hijos, los hijos hacen negociados gracias a los favores de los padres (para qué decir nombres), se proyectan los hermanos gracias a la posición de los hermanos, los primos ocupan puestos destacados sin contar con méritos solo con el “Ayúdale a mi primo”. Y también los conglomerados. Hemos visto cómo los arroceros se ponen de acuerdo para esconder el producto, los del papel higiénico se ponen de acuerdo para fijar topes promocionales, los de los pañales acuerdan precios, los del azúcar manipulan índices para impedir la libre competencia y las importaciones, Caracol busca absorber todas las fuentes de información. Vivimos un país de mentiras, de frivolidades: hay más lesbianas en el gabinete ministerial que negros, indios y mujeres.