Las Calenturas de Neiva
Por Carlos Yepes A.
Neiva no solo es caliente por su escasa altura sobre el nivel del mar y el estar ubicada en un valle marcado por duras inclemencias del tiempo, las mismas que los Españoles tuvieron que padecer en su afán de búsqueda del dorado y que los llevó a transitarlo y bautizarlo como “EL Valle de las Tristezas”. Hoy las calenturas de Neiva sobrepasan la esfera climática y se ubican con señal de alarma en esferas como la política y la social.
En la política, hemos tenido calenturas que han llevado a que los habitantes de Neiva, respondan con sendas votaciones ante la seducción de nuevos “prohombres” con resultados ya conocidos como el del cura. En lo social, la ciudad está conformando un capital sumido en la pobreza, la falta de oportunidades y el abandono de los bienes públicos.
Ayer en recorrido guiado por el profesor de la Maestría en Educación de la USCO, Dr. Aldemar Macias por la ciudad, tuvimos la oportunidad de constatar tres preocupantes realidades.
La primera, el estado de abandono de gran parte de los bienes públicos como el Parque Isla, símbolo de la falta de planificación y sostenibilidad que debe caracterizar el equipamiento de una ciudad. El fín de un bien público es poder contribuir con la inclusión social y contrarestrar temas como el alto grado de deterioro social que generan los habitantes de la calle consumiendo drogas en sitios púbicos destinados a la recreación.
En segundo lugar, nos hemos convertido en ciudad destino de todo tipo de desplazamiento de personas y familias. Esto se denota en la cantidad de asentamientos, que como el caso del Alvaro Uribe Vélez, carecen de infraestructura mínima en materia de servicios públicos y donde la falta de oportunidades los lleva a vivir en condiciones preocupantes aumentando los círculos de miseria.
En tercer lugar, la expansión urbana se está dando a costa del deterioro del medio ambiente con el beneplácito de todos, como lo comprueba la permanente amenaza sobre humedales y demás fuentes naturales de agua del municipio.
A pesar esto, encontramos a una ciudad serena y sin aparente liderazgo lo que contrasta con el pasado de los habitantes de este Valle de las Tristezas, que mediante resistencia de nativos como los Doches, los Totoyoes y los Pijaos, asumieron su responsabilidad histórica y fueron capaces de controlar los desmanes de los españoles.
No será que esta calentura social está contribuyendo a que cualquier día, esta sangre indígena que debe permanecer en nosotros, se caliente y nos haga despertar para asumir nuestra responsabilidad histórica con la Neiva que parecemos no querer!!!
