sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-03 08:26

Las amenazas de la estabilidad de la A.F

Ernesto Cardoso

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 03 de 2017

Iniciada ya la fase de desmovilización y  eventual dejación-que no entrega de armas- de las FARC, con la concentración de los 6.000 y tantos combatientes en las zonas veredales previamente acordadas; se empiezan a evidenciar las grandes y graves amenazas que se ciernen sobre el estricto cumplimiento de lo pactado en el llamado ACUERDO FINAL.

En tal sentido llama la atención el análisis de la revista Semana en su edición del 1 de febrero cuyo título es muy diciente que transcribo textualmente “ Ilegales : el acecho a las zonas de las FARC”; texto en el cual, la Fundación Paz & Reconciliación así como el analista en seguridad y defensa Jairo Delgado y la Organización Internacional CRISI GROUP; entre otras; denuncian la indudable ocupación de vastas regiones geográficas de diversos departamentos donde operaban las Farc, específicamente por el ELN; las Bacrim como “ El clan del golfo “ y los frentes disidentes de las mismas Farc; los cuales buscan acrecentar sus actividades criminales de narcotráfico y minería, asesinando y desplazando campesinos de tales territorios.

En el caso particular del ELN no se entiende como el gobierno nacional pretende iniciar diálogos formales de paz cuando siguen ejerciendo el secuestro y la extorsión; a sabiendas de que su posicionamiento territorial y el fortalecimiento de su logística criminal constituyen una muy seria amenaza para la consolidación de la paz.

 En el caso de las Bacrim, su capacidad intimidatoria así como su comprobada estructura criminal es sin duda alguna una amenaza latente para la propia seguridad de los desmovilizados de las Farc concentrados en tales zonas; circunstancias que obligan a las Fuerzas Militares y de Policía a redoblar sus esfuerzos en garantizarles sus vidas, pero de contera a descuidar y desproteger a la población civil que habita en tales territorios.

Por otra parte, se ha comprobado la injustificable improvisación y demora del gobierno en la adecuación de los campamentos, hecho que naturalmente ha generado las protestas de las Farc;  y en otros casos, como ocurrió con el Gobernador de Antioquia, se comprobó la falta de seriedad y disciplina que ha caracterizado a algunos frentes guerrilleros en sus relacionamientos con la comunidad vecina de esas zonas.

En tal escenario ya se empieza a observar el temor que despierta en las Farc las medidas que viene adoptando el nuevo gobierno norteamericano en relación con el tema del narcotráfico, pues sin duda alguna tal postura guarda estrecha relación con la decisión contenida en el A.F. de considerar tal actividad como delito conexo con la rebelión; con el único propósito de evadir una eventual extradición a los E.U.A. No en vano se evidenció la enorme frustración del Secretariado al no haber sido indultado y liberado por Obama “ SimónTrinidad”.

No menos preocupante es el documento que el señor Vivanco Director de la ONG de Derechos Humanos hizo llegar al Gobierno y Congreso colombianos, en el cual, de manera contundente y categórica, advierte sobre la flagrante violación del artículo 28 del Estatuto de Roma; el cual es similar al de la Fiscal Bensouda en relación con la Justicia Transicional; omisión que podría activar la competencia de la Corte Penal Internacional para juzgar a quienes hayan cometido  o participado como cabecillas responsables de delitos de lesa humanidad..

Para complicar aún más el panorama, la falta de seriedad y cumplimiento tanto del gobierno como de las Farc, en relación con el compromiso de entregar o devolver a los cientos de menores de edad que aún tienen en sus filas, ha generado enorme desconfianza en la ciudadanía que no entiende cómo es posible que ya firmado el A.F. y a estas alturas del proceso, persista la consumación de tan repudiable delito.

En conclusión, tales amenazas son ciertas, graves e inminentes. Pero tampoco se debe olvidar que quizás la mayor amenaza siempre latente será sin duda alguna, la debilidad institucional del gobierno y del estado; la evidente escasez de recursos para financiar los enormes compromisos adquiridos a pesar de la extorsiva reforma tributaria; pues mientras persista la desbocada corrupción de la clase política no habrá plata que alcance.