Las alfareras de la vega
Seguimos sostenido que Campoalegre no solamente es arroz, hoy dedicamos estas líneas ha tan especiales mujeres de la vereda La Vega en el municipio de Campoalegre,
región conocida por la elaboración de las vasijas de barro, allí donde usual y tradicionalmente termina el proceso de nuestro delicioso asado huilense, allí donde se elaboran aquellas ollas llamadas tinajas, esas mismas que son utilizadas tradicionalmente para mantener el agua fresca.
Mujeres que aprendieron por décadas a trabajar el barro a molerlo, amasarlo y volverlo de forma plástica con la cual a punta de destreza y tradición elaboran las tinajas, vasijas de barro, jardineras y toda clase de accesorios de cocina, hoy utilizados también en los finos restaurantes para ofrecer nuestros más representativos platos típicos.
Este trabajo artístico, manual, heredado de nuestros ancestros, lastimosamente tiende a desaparecer. Pues quienes ejercen el oficio, este que sin duda que está catalogado como mal remunerado, pero aquellas mujeres que lo ejercen y que se niegan a desaparecer, aún con mucha dificultad, tratan de mantener la tradición, ya son muy pocas e incluso con avanzada edad, curtidas por la desesperanza de tantas promesas, hechas por políticos que en cada elección, prometieron apoyo, para la compra de predios allí donde se encuentran las minas de tan especial arcilla, la que ya es permanentemente mezquinada, restringida y causante de conflictos entre vecinos, pues quienes son propietarios, hasta con razón se niegan a dejar socavar sus predios.
En donde quedara la tradición de la alfarería artesanal de nuestras Vegunas, tal como desapareció la tradición y celebración del San Juan en esta reconocida zona, esos populares basares que unían familias, que hacían que los que se habían ido regresaran y desde luego allí se generara una dinámica económica, la cual muchos esperaban, tal como lo hacían para la época nuestras alfareras de la vega cuando el sanjuán llegaba.
Es responsabilidad de todos, pero sin duda del estado, serán los entes territoriales y sus representantes quienes deberán fortalecer, apoyar y no dejar desaparecer estas tradiciones que hacen parte de nuestra historia, arraigo cultural y ancestral heredado de nuestros antepasados que no conocieron el hierro, el cobre, el aluminio pero que si tallaron la piedra, trabajaron la arcilla y dejaron incluso la semilla de lo que pudiera ser una posibilidad de generación de empleo, si así lo contempláramos y apoyáramos como parte de empezar a encontrar nuestras propias raíces en un verdadero camino que conduzca a la paz.
