La “Heroína de la Información”
Alfonso Vélez Jaramillo
Mucho se ha escrito sobre Flor Alba Núñez, la joven periodista huilense asesinada por sicarios la semana pasada entrando a la emisora "La preferida Stereo" de Pitalito, en la que prestaba sus servicios. Este caso consternó a la sociedad colombiana.
Y aunque el Gobierno Nacional aseguró que la investigación tenía especial importancia, lo único cierto es que ofrecieron cien millones de pesos para quien diera información sobre la identidad de sus asesinos, pero no más.
Este doloroso crimen por su singular característica puso de nuevo el dedo sobre la llaga desnudando la difícil situación que enfrenta el periodista en el territorio nacional.
Recordarle al Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, que si respeta "a morir" la libertad de prensa, como lo dijo el día del periodista, cuando aseguró que esa conducta ha sido y seguirá siendo una máxima de su Gobierno, que ponga su mayor empeño para esclarecer este crimen.
Presidente Santos, usted dijo que "sin libertad de expresión, sin un buen periodismo las democracias se debilitan", y Colombia vive un momento coyuntural en el que usted adelanta un proceso de paz y la prensa debe tener garantías para su desempeño.
Con periodistas sin garantías ni protección social y el medio amenazado, el control social y este país se van a derrumbar, necesitamos que se garantice una vida digna y un ejercicio honesto.
Flor Alba, se constituye en la persona más joven dedicada al periodismo asesinada en el Huila, igualmente la primera mujer periodista asesinada en el Huila y la primera mujer periodista muerta por sicarios en Colombia.
Por algo compañeros como Delimiro Moreno la calificó como “Mártir del Periodismo”, y Elker Buitrago, Presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá CPB, pidió que fuera declarada como “Heroína de la información”.
El Círculo de Periodistas del Huila, la Federación de periodistas de Colombia, FECOLPER y la FLIP., y todas las organizaciones gremiales del país condenaron este asesinato.
Es una vergüenza que en los últimos 40 años 144 trabajadores de la prensa en Colombia hayan caído bajo las balas asesinas en ejercicio de su oficio. Solo una veintena de estos casos han sido esclarecidos y sus autores materiales e intelectuales condenados.
Así como el Gobierno y la administración de justicia se han movido para dar resultados en otros casos, El CPB pidió constituir una Unidad Judicial Especial que investigue este crimen para que no quede impune y capturen a los autores intelectuales y materiales.
Necesario que el Gobierno Nacional revise la normatividad mediante la cual en el mandato del Presidente Uribe, el periodismo dejó de ser una actividad de alto riesgo, con el consiguiente perjuicio en materia de garantías laborales y seguridad social. La mayoría de los periodistas colombianos no goza de protección para llevar una vida digna.
Son numerosos los casos como el de Flor Alba “la Heroína huilense del periodismo”, una humilde campesina que logró salir de la vereda Versalles para servirle a la comunidad, ella debía desempeñarse en diferentes medios de comunicación para promediar sus ingresos y, lo más grave, tampoco contaba con seguridad social y estaba desamparada por el Estado.
En los últimos dos años, de manera preocupante al menos otros 200 periodistas han sido sujetos de violaciones al ejercicio de su oficio.
Según la FLIP, hubo agresiones físicas, amenazas, asesinatos de periodistas, la obstaculización al desarrollo al trabajo periodístico y el desplazamiento forzado y solo los que tuvieron modo debieron salir del país para evitar perder la vida.
De manera que si el país necesita libertad periodística y un control social eficiente, el Gobierno y el Congreso deben aportar los mecanismos legales para que los periodistas tengan garantías y seguridad. Paz en la tumba de la colega.
