La violencia en Garcia Rovira en los años 30
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
La Semana pasada asistí a la presentación del libro ¿POR QUIENES DOBLARON LAS CAMPANAS? del historiador Santandereano Antonio Cacua Prada basado en tres colecciones de periódicos y un folleto de la época que le fueron obsequiados por su padre Pedro Cacua Jaimes quien le dijo: ”En ellos encontraras parte de la historia de tu pueblo (San Andrés) y de Guaca”. Se trataba del semanario “Lucha y Defensa” que se editó desde el 13 de diciembre de 1930 hasta el 10 de septiembre de 1932, “fecha de la más trágica matanza en la población (San Andrés) cuando tu tenías apenas 6 meses de edad, nos salvamos milagrosamente de ser asesinados”, le dijo su padre.
Las otras colecciones son “FE Y RAZON” fundado por el presbítero Domingo Villamizar de la parroquia de San Andrés, y “EL Escolar”, el cual tuvo 8 ediciones, del 24 de marzo al 25 octubre de 1941y fue dirigido por la madre de Antonio, María Edilia Prada. El folleto “Crónica de Guacas. La ruina de un pueblo” dirigido por Blas N. Muñoz e impreso en Cúcuta, en la parroquia de San José, cuyo vicario era el célebre y erudito presbítero Daniel Jordán.
Narra el historiador Cacua los crímenes cometidos por funcionarios del orden municipal y departamental al llegar al poder el partido liberal en 1930, con Enrique Olaya Herrera con 396.934 votos y el conservatismo dividido entre el maestro Guillermo Valencia (240.360) y el General Alfredo Vásquez Cobo (213.583).
Se inició la violencia partidista por la policía municipal en la población de San Bartolomé de Capitanejo, provincia de García Rovira, departamento de Santander, en las vegas del rio Chicamocha, el lunes 29 de diciembre de 1930, cuando un numero numeroso de campesinos conservadores se inscribían para poder sufragar el 1 de febrero de 1.931 en la elección de diputados, la policía liberal municipal bloqueo las calles y “empezó a disparar produciendo numerosos muertos y heridos”.
El lunes 2 de febrero de 1.931 se repitió la matanza de conservadores en Guaca. El 29 de Junio del mismo año fue asesinado el párroco de Molagavita, presbítero Gabino Orduz Lamus por el agente de la policía departamental Roberto Tarazona. Posteriormente, el alcalde de San Andrés Clímaco Rodríguez dirigió la más abominable masacre y fue destruida la imprenta donde se editaban los semanarios Lucha y Defensa y la Hojita Parroquial. Continuaron los crímenes en toda la provincia de García Rovira y se encendió medio país contra los conservadores y el clero.
Se cumplen entonces en este año 85 años de la iniciación de la violencia partidista en Colombia, hecho ignorado por algunos “historiadores” que la ubican a partir del 9 abril de 1.948 con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán.
Pedro Cacua le dijo a su hijo Antonio, al entregarle los históricos semanarios, que los hechos narrados en la colección “motivaron la creación de grupos de ataque y de defensa, en ambos bandos (el liberalismo y el conservatismo), conocidos con el nombre de las chusmas”.
Bien vale la pena que las comisiones de la verdad, los grupos de memoria histórica y de historia del conflicto y sus víctimas tengan el aporte de los semanarios mencionados, para esclarecer quienes fueron los responsables de la violencia, como lo reclama el historiador Cacua Prada.
