La vida no vale: Santos
Por Álvaro Hernán Prada
La dignidad humana es pisoteada con el secuestro y el asesinato. Dos crímenes que hasta hace muy poco eran censurados y penalizados por el daño que producen a los individuos y a la sociedad. Los bienes jurídicos de la vida y la libertad han sido defendidos a través de la historia, con atenuantes o agravantes según el caso en particular, pero castigados con el fin de reparar el daño y de advertir a quien piense en cometer el delito
Este desgobierno invirtió los valores. El mensaje entregado por el dictador que posa de presidente es claro: la credibilidad está en los narcoterroristas. Santos fuera de ser un tirano, que dio un golpe de estado e implantó una dictadura amparado en la palabra paz, entrega la credibilidad a los bandidos. Las FARC en lugar de estar presionadas para devolver los secuestrados, encontraron en él, un soporte para su tranquilidad y abuso con los colombianos.” Si las FARC dicen que no tienen secuestrados, yo les creo”, dijo el tirano, mientras su hijo celebraba en twitter que las FARC mataran disidentes.
¿Cínicos? ¿Brutos? o ¿malvados? Todas las anteriores. Cínicos porque mientras el pueblo aterrorizado ve a las FARC celebrando con más delitos, la impunidad y el poder entregado como recompensa al dolor producido durante más de 60 años, los Santos se burlan de todos los Colombianos y particularmente de las víctimas, al tratar de lavarles los delitos permanentemente.
Juhampa les otorga licencia para continuar secuestrando y su hijo para que puedan matar. ¿Que sentirán las familias y amigos de 706 secuestrados que ha denunciado la federación de víctimas de las FARC y la familia de Fabio Duran en el Huila que ve por segunda vez como esta organización terrorista secuestra al ganadero?. Angustia y abandono del Estado es lo primero que dicen algunos. Y cuidémonos todos, porque desde la semana pasada, solo basta que Martin Santos avale el asesinato de cualquier persona para exaltar con el crimen a las FARC. Ayer por ser disidentes, mañana por ser contradictor o “enemigo de la paz”.
Brutos o carentes de civilidad. Santos siempre actúa con torpeza. Hasta sus amigos temporales lo reconocen. Su hijo lo heredó. Parece como si vivieran en otra época. En donde el más fuerte es quien tiene la razón o donde la justicia de hecho o por propia mano, era la única forma de ver castigar delitos. Lo contradictorio es que en ninguna época hemos visto que sean los criminales quienes maten a sus enemigos con la complacencia del Estado, sino que era precisamente lo contrario.
Malvados, nada con más maldad que incentivar los matones y secuestradores a continuar haciéndolo. La negociación con Timochenko y rechazada por el pueblo en el plebiscito del pasado 2 de octubre, traía todo el estímulo posible al delincuente y fue lo primero que defendieron a la hora del conejo con la tozuda actitud de darle valor al acuerdo muerto. No contenta la familia presidencial, ahora le dan credibilidad al secuestrador y justificación al asesinato. ¿Para qué fiscalía? Si le creemos al acusado con todas las pruebas en contra o si el delito cometido, en este caso el homicidio, tiene la justificación como si fuera en ejercicio de la legítima defensa, por el heredero del opresor. Y claro, sin ningún tipo de investigación.
En este periodo presidencial todo ha sido perverso, pero sobretodo, quitarle el valor a la vida. Exigimos la libertad de Fabio y de todos los secuestrados.
