domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-23 11:22

La vida muy particular de Teódulo Guzmán Calderón

Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 23 de 2016

Me alegró verlo, aunque fuera en la fotografía que apareció en Diario del Huila sobre la condecoración que le impuso el alcalde de Pitalito.

Cargar con ese nombre, Teódulo , ya lo convierte en un hombre sacrificado, aunque hay otros emparentados más famosos: Cleóbulo (Sabogal) “el diccionario” andante del Instituto Caro y Cuervo; Teodardo, un obispo del siglo 11; y otros que –apenados- redujeron su nombre al simple “Teo”.

Menos mal que no lo bautizaron con el nombre de su madre –la de él- una mujer muy bonita e inteligente a la que llamaron LIMBANIA, también madre de Jorge, mi profesor de primero de primaria, hombre de eterna juventud, al que llaman “el Dorian Gray de Pitalito”.

Teódulo Guzmán Calderón es un personaje coherente a lo largo de toda su vida en la defensa de los mas pobres, al punto de resultar un bicho raro en la política que ejerció de manera insólita, en contravía.

Fue concejal de Pitalito por 16 años: Secretario de Desarrollo Comunitario del Departamento;

Director del Instituto Departamental de Tránsito y Transportes; Secretario de Gobierno del Huila; Diputado a la asamblea; miembro de varias comisiones de paz regional.

 

Como líder comunal y agrario lideró la invasión y fundación de lo que sería el barrio Cálamo, hoy un populoso sector de la ciudad. Pero elegido alcalde de Pitalito no tuvo reparos en promover otra ocupación en el mismo sector, “la invasión segunda etapa”.

Ante semejante exabrupto, Héctor Polanía y Jonás López instaron al gobierno al desalojo con todo un batallón de soldados. Teódulo, primera autoridad del municipio, los regresó en volquetas.

El gobernador, Leonte Muñoz, envió como emisarios a Jorge Eduardo Gechen y a Julio Bahamón para convencerlo de renunciar. Ante la negativa, el alcalde Teódulo Guzmán fue declarado insubsistente.

Pero no se detuvo. De inmediato y con el apoyo de Jorge Arturo Porras y Reinaldo Rodríguez empezaron el trazado de las calles del nuevo barrio (con cabuyas), en uno de los inviernos más crueles que recuerde la región.

Cuando fue presidente del concejo, lo fue entrando por una rendija que abrió la división goda entre el Alvaro Sanchez “El charro” y Manuel CastroTovar.

Esa vez –impedidos por los gamonales de la época- tumbaron con hachas la puerta del concejo y sesionaron con un quórum precario, que reforzó Francisco Barreto, buscado por la justicia y escondido en el recinto para evitar su captura. Los miembros de la nueva coalición facilitaron que Barreto viviera 15 días en el Conejo, para garantizar el quórum.

Ese mismo concejo aprobó una proposición invitando al presidente López Michelsen a comprar tierras en el sur para que garantizara la construcción de la carretera Pitalito-Mocoa. Era –obviamente- una alusión sarcástica al escándalo sobre supuestas vías ordenadas por el gobierno de López para valorizar su finca La Libertad, en el Llano.

Semejante “chiste” fue liderado por el concejal Raúl Ñañez. El presidente del cabildo, Felix Reyes, al parecer más torpe o directo que el ponente, se negó a retirar la propuesta con estas frases que quedaron escritas para la historia: -Negada la solicitud y no saque el culo concejal Ñañez, por favor.

El alcalde de entonces era Heliodoro Rozo y fue despedido por el gobernador Jaime Ucrós, ante el reclamo indignado del presidente López “por no haber hecho respetar al Jefe del Estado”.

Teódulo sigue participando en marchas campesinas y protestas sociales, al tiempo que lidera organizaciones cafeteras y agrícolas.