La vergüenza de Manila
Tomas Andres Murcia Olaya
Con más de 2 años de atraso, adiciones realizadas al contrato y posibles fechas de reinauguración que nunca se cumplieron los garzoneños observamos cada vez que entramos o salimos de nuestro pueblo el monumento más grande a la ineficiencia y corrupción que hayamos podido tener. Las obras de modernización del centro recreacional manila, el cual, fue construido entre los años 1997 y 2000 era una expectativa grande que tenía todo el centro y sur del Huila toda vez que manila se convertiría en el sitio turístico más atractivo de toda esta región. No obstante ocurrió todo lo contrario. Con concepto del ministerio público de suspender el proceso de adjudicación que se había realizado y ante el descaro y burla a todas las IAS, se adjudicó el contrato con un apetitoso anticipo de más de mil millones y se empezaron a ejecutar las costosas y eternas obras de remodelación, las cuales hoy en día y a la vista de todos siguen estáticas y trayéndonos el mal recuerdo que guardamos los habitantes de garzón del gobierno más corrupto en los últimos 232 años.
Paradójicamente los organismos judiciales siguen estáticos (como los toboganes de manila). Ante semejante monumento a la corrupción, cosa que no es entendible por cuanto todo este oscuro proceso desde su génesis ha estado en los ojos de la justicia. No se necesita ser un experto en obras públicas para determinar que el arreglo de dos piscinas, la remodelación de doce cabañas y la instalación de dos toboganes tuvieran costos superiores a tres mil millones de pesos con el agravante que estas obras nunca se han puesto en funcionamiento. Igualmente observamos que dirigentes políticos desde sus atriles se han convertido en los protectores de los corruptos.
Los garzoneños seguimos esperamos que la justicia actué de manera eficiente y ya es justo que este asunto tenga pronunciamientos y defina las responsabilidades de quienes tuvieron el manejo de este vergonzoso tema. Desde esta tribuna Invito a la ciudadanía de nuestro pueblo a que conformemos una veeduría y constatemos con peritajes de expertos en cuanto fue el desfalco que nos ocasionaron quienes manejaron nuestro terruño, sería muy interesante saber a dónde fueron a parar los dineros públicos que como en el caso de manila, la ola invernal, la gasolina de los vehículos oficiales, los programas de viviendas, la cementación de vías etc. Se desaparecieron por arte del delito.
