viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-16 08:49

La Verdadera Reforma Tributaria

La insaciable voracidad fiscal que tiene el gobierno nacional en estos días raya en el pecado capital de la gula o la glotonería, entendido como el excesivo consumo de los recursos públicos en perjuicio de los contribuyentes.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 16 de 2014

De hecho, no es posible seguir pidiéndole a los contribuyentes que sigan haciendo esfuerzos, cuando el mismo gobierno no es austero y no hace un buen uso de los recursos públicos. El gasto público, digámoslo sin tapujos, está desbordado. El recaudo ha subido en los últimos años de manera sorprendente y de todas maneras la plata no alcanza. Esto nos indica que a pesar de que se haga un esfuerzo adicional, con IVA, 4 x 1000 e impuesto al patrimonio (y quien sabe que más), los recursos no alcanzarán. Por ello ha llegado la hora de que el gobierno haga una verdadera reforma tributaria, de puertas para adentro, y no de cara al maltrecho contribuyente. En primer lugar, debe ponerle coto a la corrupción. Miles de millones de pesos se van a las arcas de los corruptos, ya sea para su enriquecimiento personal o para las campañas políticas. En segundo lugar, los recursos públicos no son usados de manera eficiente. La contratación pública no va a los sectores que debería ir y que mayor provecho social reportan. El derroche y falta de control al gasto en salud es evidente. El uso de recursos en subsidios ha terminado minando las arcas públicas. Los problemas y huelgas de varios sectores de la economía han sido solucionados con gordos cheques.  Los subsidios, de manera desafortunada, han sido dirigidos al precio, regalándoles dinero a los productores sin nada a cambio, en lugar de haber sido dirigidos a la productividad y la eficiencia y con deberes de compensación social.  En tercer lugar, la burocracia crece a pasos agigantados. Se crean Ministerios y Superministerios y se contratan más asesores con la disculpa de la “eficiencia”. Esto le cuesta al erario público otros tantos millones. En cuarto lugar, existe una economía a la sombra que no paga impuestos. Grandes, medianos y pequeños empresarios de sectores diversos conforma una economía “clandestina”  que no tributa. Manejan sus recaudos en efectivo y no pagan renta ni IVA. El contrabando está totalmente fuera de control, dejando de generar ingresos por aranceles e IVA y causando daños importantes a los empresarios legales que si tributan. El gobierno cae en el facilismo  de cobrarle impuestos adicionales a los de siempre y no hace nada para que los empresarios en la sombra paguen impuestos. Finalmente, el gobierno no ha entendido que las inversiones  de los particulares en los sectores de la minería y el petróleo son la respuesta a la consecución de recursos para la ejecución de la política social y la inversión en infraestructura y por ello no las ha fomentado. O tal vez lo entiende pero le parece políticamente incorrecto fomentarlas. Esto ha tenido como consecuencia menores tasas de inversión en estos sectores en los últimos años y por supuesto una menor contribución al erario público.  En conclusión, antes de pedir más impuestos a los mismos de siempre, el gobierno debe ser austero, realizar  un eficiente uso de los recursos, combatir la corrupción, ampliar la base de los contribuyentes y fomentar la inversión en los sectores minero y petrolero. Esto en conjunto es la verdadera reforma tributaria.  Lo demás son cuentos y un abuso con el país y los contribuyentes.