La Venta del Sofá
Una señal de la madurez y seriedad de una democracia es el respeto a las minorías, a pesar de que las mayorías tengan el músculo político para legislar de la manera que ellas quieran hacerlo.
Las mayorías en una democracia sería y madura por ello deben abrir los debates políticos para considerar el punto de vista de las minorías, incorporarlo en lo posible en las soluciones, y legislar en interés de la nación entera. Esto implica además tomar como crítica constructiva los controles políticos, de manera que si se realiza un control político por parte de las minorías sobre un punto específico, el mismo sea absuelto a cabalidad. A pesar de todo esto que es lógico y sencillo, en Colombia se hace todo lo contrario. El debate de la Senadora Valencia sobre el fraude electoral y la influencia de las FARC en las elecciones es para la muestra un botón. El debate, en lugar de servir para su verdadero propósito que era señalar la ineficacia y manipulación del sistema electoral Colombiano para su reforma -que no era la deslegitimación del triunfo de Santos ya reconocido por Zuluaga- se tornó en un ataque irrespetuoso y descalificador por parte de la Unidad Nacional. El Gobierno, en lugar de explicar sus actuaciones y refutar con claridad prístina que no hubo uso y abuso de fondos estatales en publicidad direccionada desde la campaña, mermelada a diestra y siniestra, compra de votos, otras prácticas ilegales e influencia de las FARC en cierta regiones del país, tornó el debate en un ataque descalificador a la oposición. No debatió y refutó de manera adecuada los puntos materia de la citación, simplemente ordenó a los escuderos sacar de la manga el tema del Hacker, y otros temas históricos no relacionados, y con ello atacó y distrajo la atención sobre el verdadero tema de fondo. No es posible por ello que creamos tener una democracia sería y madura cuando las citaciones de control político se desarrollan y acaban así, sin explicaciones, con ataques, descalificando a la oposición y sobre todo sin soluciones. Parece entonces que lo que se avecina en el Congreso es el trabajo de una aplanadora que aplastará a la oposición y sacará su agenda sin el debate y reflexión necesaria y en beneficio de todos. De hecho, ya se asoman vientos huracanados para reformar el sistema poles islando para ue estan politicoender el sofños, la reduccion equilibre los poderes Eleccion s de la ley de vitimas y restituítico. Se habla de una reforma que supuestamente equilibrará los poderes con asuntos como la eliminación de la reelección presidencial, la eliminación (parcial) de la circunscripción nacional para el senado, la ampliación de los periodos de los altos cargos de 4 a 5 años, la consolidación de las fechas electorales, entre otros. Todo ello no ataca el problema de fondo que es la ineficacia y manipulación del sistema electoral y puede resultar en un atropello flagrante a las minorías. ¿Quién asegura que no va a haber compra de votos por acabar la reelección Presidencial? ¿Quién cree que ampliar el periodo de 4 a 5 años hará más trasparente las elecciones? ¿Se acabarán o utilizarán correctamente los cupos indicativos o simplemente se utilizarán a favor del ungido por el Presidente de turno? Por ello la reforma planteada se vislumbra como la venta del sofá. Recordemos que hay que legislar para todos, en interés de la nación, y lo que conviene hoy a la arrolladora mayoría y clama la tribuna no es necesariamente lo conveniente para la nación.
