La unión hace la fuerza
Lo que se vio ayer en Neiva fue definitivamente portentoso.
Aproximadamente 20.000 neivanos salieron a las calles a protestar y pedir que no se afecte la cuenca del río Las Ceibas, el único afluente que abastece el acueducto de la ciudad capital.
No hay antecedentes recientes en el Huila de un acto de solidaridad y unión en pro de una causa común, en este caso el agua.
Fue definitivamente satisfactorio ver unidos, tras un mismo ideal, a estudiantes de colegios y universidades públicas y privadas, a sindicalistas y empresarios, políticos de izquierda y derecha, teatreros, adultos mayores y medios de comunicación, entre otros, todos con diferentes consignas pero con un mismo ideal.
Neiva se pronunció y le demostró al país que no permitirá la exploración y explotación de la cuenca. Quedó claro que para los neivanos es inaceptable sacrificar el recurso hídrico por la explotación de hidrocarburos que solo le deja rentas millonarias al Estado y pobreza, destrucción y ruina a la ciudad.
El presidente Juan Manuel Santos, hoy en campaña, le dijo a los neivanos -en desarrollo de su más reciente visita a Neiva- que no permitiría que las petroleras tocaran el nacimiento de Las Ceibas, incluso se atrevió a decir que esto ya estaba concertado con la firma que se había ganado la posibilidad de explotación en esta zona. Sin embargo, en el papel no existe un texto y un rótulo que así lo confirmen.
Los neivanos necesitamos un documento expedido por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, avalado por el Ministerio de Ambiente y en lo posible con la rúbrica del presidente Santos, donde quede consignado en forma clara, precisa y concreta que ni hoy ni nunca se explotarán hidrocarburos en la zona que abastece del preciado líquido a todos los neivanos.
La duda es tal y totalmente justificada, que aunque el presidente dijo que no lo permitiría, los neivanos prefirieron marchar para sentar un precedente, dejando así una constancia de que en Neiva preferimos tener agua a una fortuna etérea de extraer petróleo.
Este fue un gran inicio y la demostración de que la unión hace la fuerza, que en aras de lograr un fin común, debemos todos halar para el mismo lado. La cuenca del río se respeta y eso no es negociable.
