lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-01-06 08:34

La trasmutación de los valores

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | enero 06 de 2016

Una cultura está enferma cuando sus valores se oscurecen o están sepultados. Los grandes imperios se han acabado por el despilfarro y vicios de sus ciudadanos. Todo empieza por la descomposición moral de sus familias. La promiscuidad empieza a campear en muchos ambientes culturales. “Corruptio optimi péssima” = la corrupción de los mejores es el peor mal. Así decían los latinos. Hoy un buen número de quienes deben dar ejemplo: clase dirigente, educadores, padres de familia y hasta dirigentes religiosos, se han corrompido. ¿Qué se le puede pedir a la sociedad? Pareciera, entonces, que se debe tomar “las de Villadiego” y huir de un mundo tan sucio y cochino moralmente. ¡Pero no! Los buenos y honestos debemos mostrar con alegría ¡cómo es de rentable ser honrado! La satisfacción que da esta conducta es inmensurable. El gozo del deber cumplido es una experiencia que supera todo anhelo; es más, es casi una experiencia de cielo. ¿De qué le vale al hombre ganar el  mundo entero si al final pierde su alma? Quienes han hecho dinero con base en engaños, trampas y triquiñuelas, ¿llevarán esos millones en sus féretros?

Los valores han cambiado tanto que, ya no se compran perros, “se adoptan”. Han llegado las mascotas a tener tanto “poder” que se les ha personalizado. Se les llama: Mateo, Lucas, Salomé. Son tan irreverentes que se insultan a los apóstoles aplicando sus hermosos nombres a mascotas que en la práctica son más atendidas que las personas humanas. Hoy se tienen guarderías para perros, centros de salud para los mismos, salones de belleza y cortes especiales para embellecer su figura. Los temas de conversación de estas familias tan superficiales son el pedigree de sus cachorros, el shampoo que utilizan y hasta el perfume para quitarles sus olores naturales. El colmo de estas personas excéntricas -por decir lo menos-, es que van heredar sus mascotas. Como van las cosas, mañana se permitirá un “matrimonio” con los animales. ¡Qué horror! En muchos ambientes culturales, las ciudades impenitentes de Sodoma y Gomorra quedan en pañales frente a tanta barbarie. ¡Qué pobreza de humanidad! Los cinturones de miseria siguen en las grandes urbes, la vida infrahumana de tantos hermanos dista mucho de la “buena vida” que llevan muchos animales. No se pretende que los animales sean maltratados, ¡ni más faltaba! Pero debe haber sentido de las proporciones. Las tiendas para mascotas van ocupando un buen espacio en los centros comerciales. Mientras tanto, muchos niños mueren de hambre y sin atención médica. Definitivamente esta es una sociedad enferma. Sociedad que va tener que pagar un costo muy alto. La cuenta de cobro está por llegar. Hoy se despilfarra el agua, la luz, se contaminan los bosques, las políticas minero-energéticas no contemplan en sentido pleno un desarrollo sostenible. Se está vendiendo el país a compañías trasnacionales y vamos hacia un futuro incierto si no se toman medidas drásticas en favor del medio ambiente.

Antes el aborto era un delito, hoy es un derecho. Ayer se llamaba matrimonio a la unión natural de un varón y una mujer. ¿Ahora? Ayer se llamaba a la prostitución  desorden sexual, hoy se llama trabajo sexual con todos sus derechos.