miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-05-21 06:13

La transversalidad

Por Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 21 de 2015

La transversalidad, un tema de moda en la educación, fomentado y puesto en el nivel de paradigma desde el Ministerio de Educación, no es tan nuevo como pretenden hacerlo ver a nuestros directivos y docentes, sino una práctica pedagógica cotidiana en países y lugares que ocupan primeros lugares en calidad educativa: España, Alemania, Suecia por citar algunos. A nosotros, me refiero a América Latina y por hecho a Colombia, nos ha tocado vivir de ensayos tercermundistas, desde experimentos en Chile o Brasil, ventilados muchas veces con sentido de negocio por empresas y personas que no ahorran escrúpulos para imponer modas, o desde Harvard u Oxford. Basta decir que lo que nos ha tocado en pedagogía ha sido modelos para aumentar la diferencia, para acentuar la discriminación.

Nos mostraron “Escuela Nueva” como una panacea, no siendo otra cosa que aceptar la incapacidad de nuestros países para otorgar solución educativa a los sectores marginales. La teoría piagetiana del estructuralismo fue burdamente remedada. A la población infantil más aislada se le asignó un profesor con baja formación, que seguía textos por fuera del contexto y del ambiente, lo importante era que el alumno rebasara grados, superara ponderados sin atender niveles de aprendizaje; mucho menos la formación adquirida respondía a necesidades del entorno, creó fue complejos negativos por el origen, por la cultura, por la forma de vida, por la economía.

Después nos metieron en el universo de la Educación por competencias, modelo surgido en la década de los sesenta desde la neurolingüística de Noam Chomsky, quien propone "una lingüística del habla, distinguiendo en ella la competencia, que es la capacidad que desde muy pequeños tienen los humanos de entender frases nuevas y de producir mensajes nuevos, inéditos; y la performance, la actuación, la realización de esa capacidad, entendiendo y produciendo mensajes nuevos con una vieja lengua", un ángulo inequitativo de ver la enseñanza si se fundamenta en la capacidad de respuesta del aprendiz, ya que las respuestas son diferentes (en lugar de ser competitivas) en cada sujeto de aprendizaje, que se debe más a las capacidades intrínsecas. No podríamos aislar, por ejemplo, a quien no posee aptitud para la música, o la literatura, un problema que en la “Educación por competencias” se queda sin resolver.

En llanas palabras, la Transversalidad en la educación tiene que ver con las materias visibles, que son las contenidas en el pensum, con el agregado de que su planeación ha de surgir del trabajo en equipo de los docentes, abandonando un tanto el individualismo en la enseñanza, debe haber un entrelazamiento entre todos los estamentos del aprendizaje, por lo tanto no debe surgir de la meditación cerrada del maestro, más bien de la discusión abierta en los contenidos, los objetivos y los logros.

De igual forma, están las materias invisibles, las que no contempla el pensum pero que son iguales o más importantes que la cátedra docente pues tienen que ver con la formación integral de la persona. Entonces aplican los comportamientos del docente, sus manifestaciones, su forma de hablar, su relación con los demás docentes y el entorno. Con estas materias invisibles es que podemos formar al hombre del futuro, útil, social.