La tecnología y las redes sociales
José Eliseo Baicué Peña
Con la era Gutenberg, la utilización de los caracteres móviles y la impresión se modificó el control sobre la información, antes restringida a pocos elegidos, y se extendió la posibilidad de acceso a la cultura humanista y científica a una gran multitud de personas de diferente nivel social, gracias también a de la difusión, a gran escala, del soporte papel, proveniente de China. Mientras tanto, los adelantos científicos, técnicos y el conocimiento en general, pudieron así ser custodiados, enriquecidos y transmitidos de generación en generación a la palabra escrita, pero hicieron falta muchos siglos para que ciencias y tecnologías lograsen engendrar, a una velocidad sorprendente, herramientas que incidieran tan de cerca y a escala mundial en el campo de la comunicación.
Es posible afirmar que la lucha contra el analfabetismo y los logros obtenidos en este campo, en gran parte por los países del mundo, sentaron las bases de la actual globalización que entreteje intercambios en el ámbito cultural, comercial y también ideológico, entre continentes. El concepto de globalización, que en estos últimos años ha despertado un gran debate sobre el surgimiento de una nueva problemática de identidad cultural colectiva, no resulta ser tan novedoso ya que la misma presencia del hombre en el planeta tierra ha sido fruto de continuas emigraciones e intercambio entre países y continentes. Siempre en la historia del hombre una gran cantidad de individuos ha tenido que trasladarse de un lugar a otro debido a hambrunas, guerras, intercambios comerciales, deseos de dominación o exilios voluntarios y obligados.
Pero hoy el concepto que se ha posicionado con la evolución tecnológica definitivamente es el de Red Digital. William Powers, comentarista de cultura de la información, y autor del libro “El BlackBerry: una filosofía práctica para desarrollar una vida de calidad en la era digital”, afirma que sería bueno no abusar de la tecnología para vivir mejor. Pues las tecnologías digitales están conectando a la raza humana de formas tan sorprendentes, que no es exagerado decir que la vida misma está siendo transformada los ojos de todos. Hoy por hoy, con los elementos tecnológicos descritos y la internet, se está promoviendo una comunicación en masa que no tiene precedentes en la historia.
No obstante, no se puede negar que estos aparatos tecnológicos han proveído beneficios y, han agilizado procesos, pero en igual medida han permitido la deshumanización y como afirma Powers, han dejado de lado algo que es importante en todas las facetas de la vida: la trascendencia. La trascendencia de los pensamientos, la trascendencia de los sentidos, la trascendencia de las experiencias.
Pero más allá del desempeño laboral, y el apoyo que éste requiere, está el efecto que la adición a las pantallas y a los aparatos modernos está teniendo nuestra vida íntima. Casi no lo percibimos, pero cada vez resulta más difícil sostener una cálida conversación con alguien, porque la atención se centra más en la expectativa de si el celular va a sonar, o porque en determinado instante sonó el timbre de mensaje de voz.
Estamos viviendo una vida completamente externa, una vida dependiente de la tecnología que, aunque nos parezca extraño, reacciona a las exigencias y ritmos de una sociedad mercantilista, acelerada y deshumanizada.
Hacia dónde avanzamos con estos ritmos? Cómo se producirá el proceso de comunicación futuro con el desarrollo, cada vez, más avanzado de las redes sociales? Como reza el dicho popular, amanecerá y veremos.
