La tecnología al servicio de la ciudad
Rafael Hernando Yepes Blanco
La semana anterior en la ciudad de Bogotá, tuve la oportunidad de conocer en compañía del arquitecto Armando Saavedra y Doctor Carlos Julio Gonzales, Gobernador electo de nuestro Departamento, la presentación de un grupo inversionista de la China; la tecnología y logos con las ciudades inteligentes o las Smart City. Llamadas de esta manera como un término aplicado al marketing, tiene relación directa con las políticas de desarrollo de un territorio, en algunos sectores conocidos como la ciudad eficiente; sin embargo independientemente del reconocimiento, es indudable que nuestras ciudades deben apostarle al desarrollo e innovación. Por ello debemos registrar de estos grupos empresariales, la capacidad de respuesta a los retos y necesidades con el uso de la tecnología, la cual no solo le apunta a atender sectores vinculados con la movilidad, la comunicación y el desarrollo urbanístico, sino en seguridad, educación, salud, servicios públicos entre otros.
Una ciudad podrá ser calificada como inteligente en la medida que las inversiones realizadas eleven el nivel de vida de la población a través de la educación, en aspectos sociales, la infraestructura, el desarrollo económico y ambiental, con una gobernanza participativa en beneficio de la población. Así por ejemplo en España ya se cuenta con una red de ciudades inteligentes (RECI), y en el 2016 llevaran a cabo el II congreso para potenciar el intercambio de conocimiento y experiencias con la utilización de la tecnología y la innovación como herramienta del desarrollo. Para ciudades como la nuestra la apuesta a hacer de Neiva una ciudad inteligente no debe ser vista como una meta inalcanzable, deber ser una realidad a la cual debemos apostarle aplicando las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), con el objetivo de proveerla de una infraestructura que garantice su desarrollo sostenible, que mejore la calidad de vida, y ofrezca eficacia en el manejo de los recursos disponibles; podemos apostarle, previa valoración de la infraestructura y recursos , en la formulación de programas y proyectos inicialmente encaminados a la mejora de la movilidad, buscando reducir los trancones , accidentabilidad y control del tránsito, la seguridad en zonas de alto impacto , la comunicación y regulación urbanística para reducir los altos niveles de ruido y violación del espacio público por ejemplo. Como vemos el camino está abierto, tenemos mucho por hacer, la voluntad política exististe, tengamos confianza en los nuevos mandatarios, debemos apostarle a un futuro promisorio en el territorio.
