La Tatacoa debe ser parque nacional
Carlos Fernando Gaitán Olaya
Si el interés del Gobernador es el de poner todo su empeño en fortalecer al Desierto de la Tatacoa como en una de las grandes atracciones turísticas del Huila, una de las primeras gestiones que debe adelantar, con el apoyo de los parlamentarios regionales, es que las autoridades ambientales lo declaren parque nacional natural como ya sucedió con la Cueva de los Guácharos.
Este debe ser uno de los primeros pasos en aras de proteger uno de los patrimonios naturales del Huila, teniendo en cuenta que sigue la invasión del desierto con improvisados cambuches que se convierten en hostales y restaurantes.
Abren carreteras en medio del desierto, construyen precarias piscinas y hacen cerramientos horrorosos que rompen el paisaje y la tranquilidad que debe reinar en este silencioso paraje donde ahora se escucha música de todos los calibres y a muy alto volumen.
Se requiere de una explotación controlada de la actividad turística en el desierto de la Tatacoa para proteger su biodiversidad y regular y controlar su explotación con base en normas que protejan el paisaje y el medio ambiente.
Estoy casi seguro que durante las pasadas festividades de fin de año el desierto atrajo mucho más turistas que el propio San Agustín, y las quejas por la inseguridad no se hicieron esperar. Se reportaron varios robos en el sector, como el que hicieron turistas franceses a los que les quitaron equipos y pertenecías personales.
Creo que la Gobernación del Huila y los ministerios del Medio Ambiente y de Comercio y de Turismo deben emprender acciones conjuntas para elevar a este destino turístico a la categoría de Parque Natural.
De esta manera quedaría bajo la vigilancia de la Unidad Nacional de Parques Naturales de Colombia, que entre sus funciones figura: “Otorgar permisos, concesiones y demás autorizaciones ambientales para el uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables y emitir concepto en el marco del proceso de licenciamiento ambiental de proyectos, obras o actividades que afecten o puedan afectar las áreas protegidas conforme a las actividades permitidas por la Constitución y la ley”.
Que si se va dar un desarrollo turístico, que sea acorde con el medio ambiente del desierto y con base en unas especificaciones para que todos los hoteles que se construyan allí cumplan con unos requisitos y estándares específicos. También para que exista vigilancia y control en torno a todas las actividades que se desarrollen tanto turísticas como comerciales.
Solo de esta manera podemos garantizar que el desierto siga siendo uno de los principales atractivos turísticos del departamento y del sur occidente del país. De lo contrario, el caos seguirá reinando allí y cada quien desarrollará lo que a bien tenga en gana sin importarle el paisaje, la paz que se respira y la belleza de su cielo que todas las noches nos deja escudriñar las maravillas del universo.
