La tarea del próximo alcalde
Por Jaime Salazar Díaz
Como siempre va a suceder por muchos años, las labores de los líderes elegidos por la ciudadanía para dirigir la ciudad cada cuatro años, no son de poca monta. Tienen que mirar a muy larga distancia en el futuro. Me gustan los que hablan de horizontes de 20, 30 ó 40 años y no se detienen a considerar su personal, efímera y hasta intrascendente carrera política porque supeditan los valores duraderos de la ciudad a su propia ambición y, a veces, a su propio peculio. Pero eso no quiere decir que no deban trabajar desde el primer día de su mandato, intensamente, en resolver problemas urgentes. Es decir que la tarea es variada. Cosas que requieren solución desde el primer día como la inoperancia de las Empresas Públicas enredada en el ámbito electorero de los concejales cuando esta institución debe ser de carácter eminentemente técnico. El agua, su evacuación cuando está servida, el aseo, la recolección de basuras y en general los servicios públicos no tienen color político. En la ciudad son derecho de todos (léase bien: todos) los habitantes. No hay ninguna razón moral para utilizarlos como carne electoral y mucho menos aprovecharse económicamente de su gestión. También es muy urgente resolver el caos de la movilidad en las calzadas de la ciudad. El diario incremento de motos ha llegado a unos niveles de desordenada congestión e indisciplina que parecemos estar bajo la norma de sálvese el que pueda y los demás que esperen. Hay temas de mediano plazo de capital importancia como el Plan de Ordenamiento Territorial. A partir de su vigencia, cuando sea estudiado y aprobado por el Concejo y sancionado por el Alcalde se convertirá en la norma fundamental de la ciudad en materia urbanística y económica. Tendrá una vigencia de tres administraciones, es decir 12 años. Por lo tanto será la principal agenda de la Administración y solamente en casos excepcionales producidos por fenómenos no previsibles puede revisarse el Plan pero sin llegar a modificar su estructura principal. Por razones de elemental cortesía política no parece conveniente que el actual alcalde, a escasos meses de terminar su mandato, presentara el POT a la discusión del Consejo. Podrá eso si continuar con el trabajo de su elaboración como lo ha venido haciendo para que la nueva administración le imprima su visión y sepa defenderlo en los debates que se presenten con un Consejo renovado. El largo plazo es el de la visión de ciudad que tenga el Alcalde escogido por el voto popular. Es la ciudad que soñamos quienes vivimos en ella. Amable , tranquila, estudiosa, alegre, verde, con oportunidades para todos, con disciplina en su andar y en su manejar, dinámica en sus emprendimientos, acogedora en sus espacios públicos, cuidadora de sus niños, respetuosa de sus semejantes, en fin, el resumen de la cultura y la civilización que es en lo que debe convertirse ese hogar ampliado y comunal que ahora llamamos ciudad………. y que tendremos que ser constantes por muchos, muchísimos años para merecerlo.
