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Opinión/ Creado el: 2016-11-16 06:23

La tarea de las “ÍAS”

Por Froilán, Obispo de Neiva

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 16 de 2016

Amigo lector, excúseme ese neologismo o arbitrariedad lingüística al utilizar el término “ÍAS”, en el título del artículo. Me quiero referir a los órganos de control de nuestro sistema político. Cuando nació la democracia (una palabra totalmente griega: sufijo y prefijo) en la antigua Grecia con Pericles y Solón a la cabeza, se ha venido en proceso ascensional en la búsqueda de la madurez democrática, -a nosotros nos falta mucha madurez política, pero ahí vamos, cuidado que estamos ad portas de cumplir doscientos años de vida republicana, hasta ahora ha habido mucho ruido y pocas nueces-.

Los señores John Locke y Jean Marie Montesquieu ideólogos modernos de la democracia, nos ofrecieron la teoría tripartita del Poder Público -todavía no se vislumbraban la necesidad de ponerles controles a esa ramas del poder –dieron sí un gran avance en la aplicación de esta forma de gobierno-. Con todo,  es el sistema más sensato.

Implementar los controles al Poder Público, ha resultado, a mi juicio, lo más objetivo y sano en el manejo de la cosa pública. Un Poder Público sin controles puede llevar a una dictadura camuflada de democracia. El ser humano, como lo dijo Thomas Hobbes en El Leviatán, tiende a ser cruel, si no se le pone freno a su poder. Se parece a los caballos sin freno, se desbocan causándole heridas o incluso la muerte del jinete.

A nuestra democracia se le han aplicado en concreto tres controles: Contraloría, Procuraduría y Fiscalía, -lástima que la elección de los regentes de dichos controles no estén separados en su nominación de las  ramas del Poder Público, pues quien nomina, presiona y manda-. Parece que los actuales: Fiscal General y el Procurador elegido, no posesionado, son personas reposadas y que sus decisiones no serán viscerales o marcadas por la pasión.

Esperamos que ejerzan bien la tarea encomendada por la democracia: imparcialidad total en favor de la verdad.

El gran Aristóteles, discípulo de Platón, nos dejó esta frase que es digna de encomio: “Yo amo mucho a Platón, pero quiero más la verdad”. ¡Qué mente tan libre! Como demócrata, creo que es más sano que los rectores de esos controles a nivel nacional y regional, estén más allá del bien y del mal, no hagan protagonismos y en el silencio de sus oficinas tomen las decisiones en frío ajustados a la ley. Cuando se ponen a opinar sobre todo, se convierten en “legisladores” y olvidan su papel de controlar a los funcionarios públicos de todas las ramas. Mientras más silenciosos sean, más efectivos serán.

Ejecuten la ley con absoluta imparcialidad y no se dejen llevar por lo mediático. Los delincuentes no son trofeo, son personas humanas a quienes se les debe dar todas las oportunidades para defenderse.

Partir del principio universal: toda persona es inocente, mientras no se pruebe lo contrario. Por favor, combatan el delito sin odio.  Por favor, no empleen el cargo para preparar su próximo peldaño en el escenario público. Esto condicionaría las decisiones que debieran tomar. Por favor, no les tiemble la mano si de aplicar justicia se trata. Por favor, sean insobornables. Sean trasparentes.