La tarea de la Academia Huilense de Historia
Delimiro Moreno
Impactos
Silenciosamente, porque su labor no tiene demasiada publicidad, la Academia Huilense de Historia viene cumpliendo su tarea de estudiar y divulgar la historia del departamento. Sobre cuatro producciones quiero hoy llamar la atención de mis ocasionales lectores interesados en estas cosas del estudio de nuestra realidad, y adelantadas por la Academia o con su impulso. Son ellas la publicación del número 66 de la revista Huila, el acompañamiento a Pablo Emilio Escobar Polanía para la elaboración de su libro “Pincelando el Sol Naciente”, y la preparación de las biografías de Luis Ignacio Andrade y Olga Duque de Ospina, a cargo de integrantes suyos.
El número 66 de la revista “Huila” contiene importantes aportes a la historia de la región: el estudio del exmagistrado y académico de la historia Álvaro Falla Alvira sobre el genocidio de Peñas Blancas en Neiva el 3 de noviembre de 1962, donde se presenta un macabro cuadro de impunidad sobre esta masacre que no fue obra precisamente de las FARC, como parecen creer hoy casi todos los comentaristas de la realidad nacional; el estudio sobre la minería y la naciente ganadería en la Conquista e inicios coloniales en el Alto Magdalena, del historiador Humberto Montealegre Sánchez; la divulgación de la “leyenda fundacional” del Huila intentada por Rojas Garrido, relanzamiento del académico Jairo Ramírez Bahamón, quien también reseña nuestro libro “Más de 5.000 años de historia en el Huila”; el ensayo sobre los 30 años de la Unión Patriótica, de Eduardo Gutiérrez Arias, y varios artículos más de diversos autores. Es un número de colección. De los mejores dirigidos por el actual presidente de la Academia, Camilo Francisco Salas Ortiz.
El libro de Pablo Emilio Escobar Polanía, “Pincelando el Sol Naciente”, se gestó en el Archivo de la Academia Huilense de Historia, en cuya hemeroteca halló las fuentes de la obra, y cuenta con el prólogo del vicepresidente Jairo Ramírez Bahamón. Se trata de una obra original, valiente, documentada y bien escrita, sobre un tema casi tabú no solo en el Huila, sino en Colombia, algunos de cuyos dirigentes de derecha no quieren reconocer la existencia del genocidio cometido contra todo un partido al que prácticamente se exterminó para impedirle, no tanto llegar al poder, sino siquiera participar en el ejercicio democrático de hacer oposición política al régimen. Cuando escuchamos a un aspirante a la Alcaldía decir que a la izquierda solo se le acepta hacer oposición, pero nunca gobierno, evocamos los instigadores y los responsables de este genocidio con pocos pares en la historia del mundo, si exceptuamos el exterminio de millones de comunistas en Indonesia durante la criminal dictadura de Suharto. La obra de Pablo Emilio Escobar Polanía es un ejemplo de investigación, de valor intelectual y personal digno de alabanza.
Y, por último, ayer se entregaron a la familia Ospina Duque, que la contrató con la Academia, los originales de la biografía de Olga Duque de Ospina, exgobernadora del Huila y exministra de Educación, investigada y escrita por cuatro miembros de la Academia Huilense de Historia: Reynel Salas Vargas, Jairo Ramírez Bahamón, Camilo Francisco Salas Ortiz y Delimiro Moreno Calderón. Y en los próximos días serán entregados por su autor Reynel Salas Vargas, a la familia Andrade, que la contrató, los originales de la biografía de uno de los más ilustres hijos del Huila: Luis Ignacio Andrade.
La Academia Huilense de Historia trabaja y escribe, aunque algunos digan que los historiadores no somos escritores.
