viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-01 08:55

La tapa del cinismo

Es interesante ver al senador Álvaro Uribe pidiendo al gobierno de Santos que lo trate como oposición y no como un criminal.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 01 de 2014

Y está en todo su derecho de exigirlo, en una democracia fuerte la oposición es absolutamente necesaria y casi que obligatoria; podríamos decir que hace parte de los contrapesos políticos para que el poder no se desborde.

Pero en una democracia como la nuestra la oposición se ha entendido casi como un acto criminal, como una declaración de guerra al gobierno y no como uno de los pilares fundamentales de la democracia.

Pero lo más interesante, es ver al expresidente Uribe exigiendo algo que él no fue capaz o no quiso garantizar a la oposición durante sus ocho años de gobierno, un mínimo de respeto por las opiniones diferentes.

Es necesario recordar, que durante su gobierno se presentaron los peores hechos cometidos contra la oposición en los últimos años.

En su gobierno, todo lo que oliera a oposición y demócrata corría el riesgo de ser “chuzado”, perseguido y estigmatizado, señalado de ser guerrillero y de ésto no se salvaron ni los parlamentarios del Polo, ni los magistrados de las altas cortes, ni los miembros de ONG nacionales e internacionales, todo aquel que fuera sospechoso de pensar diferente corría el riesgo de ser tratado como un criminal y no como de la oposición.

Pero también vimos de lo que nos salvamos los colombianos si el candidato de Uribe hubiera ganado las elecciones, tal vez un escalamiento en la criminalización de la oposición y la protesta. Solo al ver todo lo que el señor Sepúlveda viene contando de lo que pasó en la campaña presidencial, uno se puede imaginar lo que nos esperaba y la dimensión de la empresa criminal que se iba a tomar el poder; fueron capaces de chuzar hasta a Pacho Santos, su amigo, e interceptar los correos del Presidente.

Ojalá que esto sirva para que el Gobierno Nacional y los locales entiendan el papel de la oposición, comprendan que el ser oposición no lo convierte en criminal, sino más bien en un fuerte aliado de la democracia y en un catalizador de las inquietudes de los ciudadanos para que sean manifestadas por mecanismos institucionales y no violentos.

Si esto se hubiera comprendido hace muchos años tal vez nos habíamos ahorrado todos estos años de guerra y la pérdida innecesaria de vidas humanas.