viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-06 07:42

La ruina del campo: nudo gordiano

Un factor determinante de la crisis es la tasa de cambio que castiga nuestras exportaciones.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 06 de 2014

Por Hugo Tovar Marroquín

No creo que se requiera la audacia de Alejandro Magno para cortar, de una vez por todas, un nudo gordiano que tantos dolores de cabeza ha causado al país durante décadas enteras: la creciente ruina del campo. Los esfuerzos del Estado por desatar ese nudo han resultado infructuosos, aunque, aclaro, este gobierno ha sido el gran azote contra el sector. No obstante, la agricultura ha sobrevivido para solventar buena parte de la seguridad alimentaria de la Nación.

Colombia ha visto desaparecer, en los últimos 40 años, alrededor del millón de hectáreas de cultivos de cebada, algodón, maíz, trigo, soya y sorgo, que generaban riqueza y empleo en extensas áreas de la Sabana de Bogotá y de los departamentos de Cesar, Huila, Tolima, Boyacá y Cundinamarca, entre otros. Hay, además, serias amenazas de desaparición de los cultivos de arroz, lo que afectaría de manera directa la economía de regiones como el Huila, Tolima, Llanos Orientales, y extensas zonas de la Costa Atlántica. Por fortuna, el café ha sobrevivido a los embates del gobierno y, ¡quién lo creyera!, de la propia Federación Nacional de Cafeteros.

De la actual crisis hay quienes culpan a la apertura económica impulsada desde el gobierno de César Gaviria, lo mismo que a los tratados de Libre Comercio. También se habla de elevados precios de los insumos, de arremetidas del contrabando, de altos costos financieros, de ausencia de cadenas productivas y de comercialización eficaces, de la pésima infraestructura del campo, de los elevados subsidios con los que países industrializados afectan las exportaciones desde economías emergentes, como la nuestra, en fin....

Sin desconocer que estos factores han tenido impacto negativo, creo que se quedan cortos los diagnósticos de la debacle del campo y de la desventura de millones de agricultores que han tenido que migrar hacia otras esquinas de la frágil economía. Las equivocaciones en torno al manejo de la cuestión agraria han sido monumentales.

Un factor determinante de la crisis es la tasa de cambio que castiga nuestras exportaciones. Este es un asunto frente al cual el Gobierno de Santos ha pasado de agache y que no ha sido tocado en los diálogos entre Gobierno y agricultores. Si en condiciones internas normales es difícil competir con economías que subsidian a sus agricultores, con un peso revaluado es imposible. Se pueden establecer aranceles favorables a los agricultores, pero si nuestra moneda se mantiene artificialmente fuerte frente al dólar, todos los esfuerzos por recomponer la economía estarán perdidos, y los colombianos seguiremos impotentes viendo los camiones rodar por las alcantarillas del contrabando.

A este desastroso tipo de cambio sumémosle factores tan perversos como la narco-economía, la minería ilegal y los capitales golondrina, que saturan de dólares las arterias de la economía nacional; las cadenas de especulación que devoran en segundos varios meses de esfuerzos de los campesinos; el incumplimiento de los compromisos contraídos por el Gobierno con diversos sectores productivos del campo; la falta de gremios fuertes que defiendan a los productores; los recortes que impulsó la administración Santos al presupuesto del Ministerio de Agricultura, junto con el zarpazo reciente de recursos al Banco Agrario.

A este paso, con otros cuatro añitos de Santos, la ruina del campo será total. La protesta justificada seguirá extendiéndose, y no habrá entonces dinero que alcance ni presupuesto que lo resista. Y el nudo gordiano seguirá apretando más. O como dijo un amigo: si Zuluaga no sube, esto se jodió.