La responsabilidad del alcalde de Neiva
Julio Cesar Triana Quintero
Resulta incomprensible y casi que ridículo, pensar que algunos, estén empeñados en afectar el buen nombre del actual Alcalde de Neiva, para lo que se han valido de los hechos en los que por presuntas infracciones penales fueron capturados algunos funcionarios y contratistas de la ESE Municipal. Buscar que Rodrigo Lara Sánchez responda por conductas ajenas, que aún están en etapa de investigación, es olvidar que en Colombia como en otros lugares del mundo la responsabilidad penal es de carácter individual.
Basta con recordar el episodio en el que se le indilgaba responsabilidad al entonces Director Nacional de la Policía, General Oscar Naranjo, por hechos en los que fuera extraditado su hermano a Alemania, a lo que el alto oficial respondió, que en nuestro país las responsabilidades penales eran individuales. Con el mismo argumento y en épocas cercanas, el Ministro del Interior y de la Justicia, Fabio Valencia Cossío logro mantenerse en el cargo en medio de la tormenta desatada por la condena que recibiera su hermano, quien se desempeñaba como Director de Fiscalías de Antioquia y a quien las autoridades judiciales le comprobaron vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo de la zona.
En los hechos que son motivo de investigación, resultan repudiable e inaceptable, que se haya utilizado una entidad prestadora del servicio de salud para ejercer presión en busca de fortalecer una causa política, máxime si se logra demostrar la inversión de recursos públicos de la salud en campañas políticas. Aunque estas conductas nos enfurecen y merecen todo nuestro rechazo, no se puede perder de vista que los indiciados como cualquier ciudadano gozan de la presunción de inocencia hasta que no quede plenamente demostrado lo contrario.
Mucho se ha dicho de la necesidad de legislar sobre la participación en política de los servidores públicos. Yo creo que ha llegado la hora, de definir los límites de quienes ejerciendo cargos de dirección y manejo tienen preferencias electorales y partidistas. Talvez esta sea la única forma de acabar con la hipocresía y la doble moral que se practica desde los altos cargos públicos.
Querer achacarle responsabilidades al mandatario de los neivanos, por conductas ajenas a él, que nada tienen que ver con su voluntad de servicio y con su visión de lo público, es ratificar que algunas personas en el Huila gozan destruyendo el buen nombre de los demás.
