La renuncia de Ordoñez
Ernesto Cardoso
Con la venia de los amables lectores que no militan en el Conservatismo, me ocuparé hoy de éste hecho político que habrá de significar un auténtico revolcón al interior del partido que ha sido protagonista y constructor de buena parte de la institucionalidad republicana.
La carta con la cual el exprocurador comunicó al Senador Andrade su retiro de la colectividad, recoge y transmite sin duda alguna, el sentimiento que embarga a la gran mayoría de sus militantes especialmente de las bases populares.
Los principios doctrinarios y de acción política que plasmaron CARO Y OSPINA desde 1.849, recogidos magistralmente en la letra de su himno emblemático, constituyen una serie de premisas sobre las cuales se sustentan valores democráticos que nunca pasarán de moda. La LIBERTAD dentro del ORDEN como antídoto de la anarquía; la JUSTICIA contra la OPRESIÓN; la IGUALDAD sin privilegios como principio y razón; DIOS y PATRIA como lema para defender con valor; El DERECHO como garante de la convivencia social; DEFENSA DE LA DEMOCRACIA y por tanto, TIRANÍAS jamás…. jamás.
Con tales postulados programáticos el conservatismo colombiano ha aportado realizaciones destacadas en beneficio de sectores sociales como los del sector agropecuario y de la llamada clase obrera; con la creación de entidades como la antigua Caja Agraria; el Idema; el Seguro Social, entre otras, las cuales permitieron mejorar sustancialmente la calidad de vida de millones de colombianos. En relación con los conceptos ideológicos ha mantenido su permanente defensa de la familia como núcleo esencial de la sociedad y promueve los valores cristianos como fundamento ético y moral de la conducta de quienes administran los intereses públicos.
Es evidente entonces que las razones aducidas por el exprocurador Ordóñez tienen la virtud de censurar, con franqueza y sin ambigüedades, el apoyo político que desde el Congreso y en la reelección de Santos, han ofrecido la mayoría de Senadores elegidos con el aval del partido actuando en contravía de tales postulados y principios programáticos.
Claramente han pretendido justificar su falta de coherencia y de lealtad a la ideología conservadora escudados en el propósito de LA PAZ, cuando muchas de las concesiones otorgadas a las Farc en el Acuerdo suscrito con Santos atentan contra principios esenciales de la colectividad. Basta citar como ejemplos contundentes, el tema de la Justicia Transicional que además de sustituir la justicia ordinaria prevista en la Constitución, tiene el alcance de promover la impunidad para los responsables de delitos de lesa humanidad y su elegibilidad política; la aceptación del narcotráfico como delito conexo con la rebelión; la no entrega de los menores reclutados ni la devolución de secuestrados que aún permanecen en su poder; ni la reparación de sus miles de víctimas con sus propios recursos derivados de su intensa y larga actividad criminal.
A propósito, ya se desveló una más de las falacias. Si tienen y en que cantidad, bienes y dinero de conformidad con lo anunciado por la Fiscalía.
Lo más censurable de su abyecta posición de connivencia con el gobierno Santos es su complicidad manifiesta con los permanentes actos y escándalos de corrupción que están socavando las estructuras fundamentales del sistema democrático. En tal situación, no han querido entender que un régimen político en el que el asalto a los recursos públicos y el despilfarro de los mismos, constituyen la más grave afrenta a los ciudadanos que se esfuerzan por pagar impuestos muchas veces lesivos e injustos como los de la reciente reforma tributaria.
Pero claro, todo lo han justificado con las migajas de poder y las evidentes prebendas personales y clientelistas con las cuales pretenden mantener su vigencia política. Olvidan o ignoran que un partido histórico, decente y vital para nuestra amenazada democracia, no se compra ni se vende, pues está sustentado en valores y principios que practicamos quienes ostentamos la legitimidad política de ser sus militantes.
Siempre lo dijo con acierto el lúcido líder ALVARO GÓMEZ HURTADO. Hay más conservadores que partido. Quédense ustedes Senadores con sus curules y espúreas prebendas mientras nosotros nos quedamos con los principios y las convicciones.
