miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-11 12:06

La reforma del pensamiento

Jhon Jairo Trujillo Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 11 de 2015

Tal vez no existe campo más libre, ilimitado y transformador que el pensamiento. La plenitud de la imaginación, el encuentro de los enigmas, el mar de las incertidumbres que observa el naufragio perecedero de certezas colosales o endebles. El silencio, cómplice predilecto de la reflexión, nos acompaña en la profundidad de las incógnitas, en la veneración a las penumbras de lo indescifrable, iluminando la genialidad de la invención, y empujándonos a laberintos olvidados, a proyectos inconclusos.

La infinitud del pensamiento compensa los límites de la faena cotidiana, nos abstrae a universos irresolutos y deseables. No obstante, la modernidad ha construido un pedestal del entretenimiento, del consumismo irreflexivo; la sociedad del espectáculo, se atomiza en los placeres instantáneos, en los anhelos convencionales, o simplemente ha banalizado la complejidad y la belleza. El pensamiento, ha sido marginado a una técnica odiosamente necesaria para la división del trabajo y la devoción a los especialistas.

El paradigma de la competencia de la globalización técnico-científica, nos obliga a un pensamiento superespecializado, compartimentalizado, con causas y efectos determinados, sesgado a la interpretación unilateral de la realidad, desde la óptica de una disciplina, creencia o técnica específica. La formación disciplinaria es importante, más no suficiente para comprender la complejidad del mundo, sus múltiples dificultades y desafíos.  Se puede ser abogado, sociólogo, economista, médico o ingeniero, y aun así, debemos dialogar con las otras disciplinas en el escenario de su entendimiento, no por simple pretensión erudita, sino por una necesidad de una comprensión más holística y sensata de los problemas contemporáneos.

El pensamiento debe ser un reflejo de la complejidad de la realidad, no puede ser avocada a la comodidad de la disciplinariedad y los determinismos. La crisis civilizatoria actual se articula en dinámicas económicas, sociales, políticas, ambientales, culturales y religiosas, que convocan a reflexiones interdisciplinarias y planetarias. La intención no es abandonar nuestras disciplinas propias. Sin lugar a dudas, la interdisciplinariedad necesita de la disciplinariedad y la disciplinariedad necesita de la interdisciplinariedad.

La reforma del pensamiento, es la ruptura de las fronteras habituales de nuestras dudas, es caminar por senderos inexplorados, por saberes escondidos, no por la imposibilidad de acceder a ellos, más por el apego irrestricto a una disciplina propia de la que se es difícil trascender. Antes de cambiar la realidad debemos cambiar la mentalidad que la interpreta, es imperativo construir pensamientos complejos, una educación compleja, sociedades complejas que elaboren propuestas complejas, para una civilización al borde del abismo.