viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-29 09:19

La rabia contra Santos

La paliza que recibió el presidente candidato Juan Manuel Santos en las pasadas elecciones en el Huila tiene varios motivos más fuertes que el poco trabajo de los congresistas de la unidad nacional o el ardor que suscita el nombre de Oscar Iván Zuluaga.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 29 de 2014

Los opitas expresaron masivamente su protesta por la creciente ola de inseguridad urbana y rural, lo mismo que el regreso de chantajes y “vacunas” de la guerrilla, como en los viejos tiempos de Tirofijo y sus hombres, y las fallidas y torpes negociaciones en el funesto gobierno de Andrés Pastrana.

Pensar que la desidia del gobierno Santos, descentrado y nervioso con las conversaciones de La Habana, puedan revivir el horror que padecimos, le aportó impulso a la cachetada electoral recibida.

El Huila no solamente derrotó a Juan Manuel Santos sino que lo relegó a un cuarto puesto, con escasos 34.555 votos, frente a 140.571 de Zuluaga; 52.911 de Clara López; y 44.009 de Marta Lucía Ramírez.

De poco sirvieron los esfuerzos del gobernador Iriarte, quien puso a figurar a su esposa, María Fernanda; o el alcalde Suárez, quien mandó a su mujer, Madeline. Nada pudieron hacer los congresistas Rodrigo Villalba, Hernán Andrade (prefirió la mermelada que su partido), Carlos Ramiro Chavarro , Jorge Eduardo Géchem y otros personajes menores de la política regional (Flora, Ana María, Migdonia, Raúl Rivera, Luis Enrique Dussán, Mauricio Muñoz, Alfadil Ortigoza).

Resulta más fuerte la inconformidad por el tratamiento que el gobierno le está dando a los campesinos, por el manejo que asumió con el paro agrario y por las políticas equivocadas que afectan al campo.

También pesó en “la zurra” electoral el rechazo de alcaldes, concejales y miles de ciudadanos que se sintieron afectados por el recorte de las regalías, que antes de la medida oficial representaban la bonanza del departamento, así la despilfarraran muchos ladronzuelos de cuello blanco, parapetados en la burocracia oficial.

Los resultados electorales no fueron entonces producto único del candidato Zuluaga (sin desconocer sus méritos y liderazgo), y mucho menos a la labor del “caudillo” Ernesto Macías. De seguro sí, al formidable e incansable trabajo del expresidente Álvaro Uribe, convertido –para bien o para mal- en la más grande figura de la política colombiana.

Así somos los opitas. Mansos, pero no mensos.