La política en Campoalegre según Artunduaga
Carlos Eduardo Trujillo González
Hace unas días me di a la tarea de hablar con tan reconocido personaje, ese a quién mucho lo quieren, si, es en serio, muchos pero muchos lo queremos, cariño que se ha ganado por su forma de ser, por su honestidad, buenos modales, servicioso, decente, prudente y con unos cuantos años encima.
Esos años que se ven, se notan en su ajada piel, la que no incide para nada en su bonita y alegre forma de ser, pero que de nada le ha servido para alcanzar a tener un subsidio de esos que le dan al adulto mayor, que incluso poseen algunos con finca cafetera, casa y carro, cosas que él no posee. Artunduaga ese personaje sin odios, a quien todo mundo conoce y por su puesto todo el mundo lo conoce, me comentaba en una ocasión que salió muy joven desde su tierra natal, había llegado a la tierra arrocera con el fin de instalarse, conseguir mujer y organizar empresa, cosa que no fue posible.
Artunduaga lo han visto con todas las camisetas puestas, no porque carezca de identidad política o le tuvieran miedo a su lengua, pues ya lo dijimos ha sido un hombre decente; eso es porque todos los políticos le quisieron regalar alguna, pareciera que eso fuera de buena suerte, recuerdo haberle visto una que decía¨de todos y para todos¨, otra que decía ¨honestidad y progreso´´ otros le dieron caramelo ya que ni camiseta le dieron, la última decía “de corazón por Campoalegre” corazón que no encontró porque aún no aparece como beneficiario de ningún subsidio o en un programa social, él hoy vive en el ancianato que con tanto esfuerzo mantienen las parroquias de Campoalegre y donde allí aun cuenta que varias veces quisieron cambiarle el voto por un tamal, situación a lo que jamás accedió, hombre pulcro que además le encantaban solo los que doña Lila hacía en aquellos tiempos donde el condujo tantas veces el vehículo en que los trasportaba hasta el parque principal; también me contaba que trataron de comprarlo con unos ladrillos a lo que tampoco accedió, dijo: “se los hubiera pedido a Liborio, pero como no tengo lote, eso para qué.” Algún día trataron de quemarlo, pero alguien lo impidió, no fue en ninguna lista a concejo, fue en una ocasión por aquellas épocas que se arman los años viejos, le hicieron uno igualitico a él, pero que ante su presencia no lo hicieron, prefirieron brindar con él y amanecer en su grata compañía.
Hoy Artunduaga, Jesus Maria Artunduga, aquel que conocemos como POPOCHE, ese viejo gordito, de caminado cansino, de sonrisa sincera, nacido en Saldaña Tolima, residenciado en Campoalegre hace más de 60 años y que jamás volvió a la loma después de presenciar una plomera de aquellas que solían darse entre el ejército y la cholavita, ese personaje bonachón, ese que jamás a ofendido a nadie, que no le gusta el protagonismo, no le gustan los micrófonos, nada tiene que ver con la política, con la prensa, ese que no tiene alianzas con nadie, ni tampoco tiene historias oscuras, que solo cuenta con el cariño de la gente y la protección de la parroquia, hombre creyente y de buena fe, me ha llamado, para decirme al oído: “ según mis encuestas aquí en Campoalegre gana Carlos Julio y en los otros 36 municipios también.” Pero además me dijo, puede contarlo, con la única condición, digan que yo soy Popoche o Artunduaga el bueno, que soy liberal pero no descolorido, que en el tema de la alcaldía no opino, en eso no me meto, porque de pronto me siguen negando el subsidio…
Que buen ejemplo de ser humano, Popoche. Aquel que será recordado en Campoalegre, muchos más, que aquellos que para este época, con obsesión, capricho, de bandera arco iris, pensamiento digestivo y sentimiento mercenario de la politiquería se comprometen con todos, le reciben plata, publicidad, tamal y apoyo a todos, votan por todos y que aparecen después de las cuatro de la tarde del día de las elecciones diciendo ganamos, ganamos, ganamos… pues si bien es cierto que el voto es secreto, aun las bujas de Otas, todo los saben.
