viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-23 10:15

La pirinola tributaria

Este Gobierno anuncia su propósito de tapar un hueco presupuestal de $12,5 billones perpetuando el cobro del 4x1000, incumpliendo la promesa de desmontarlo y extendiendo el impuesto al patrimonio, que se acabó en 2013.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 23 de 2014

Ocurre que este tipo de iniciativas se “engordan” en su paso de discusión por el Congreso, pues el Gobierno, para que curse su reforma, termina inflando partidas presupuestales para atender favores regionales y contractuales a pedido previo de los parlamentarios, tal como chantajean con su voto no pocos diputados y concejales. Por tal razón, en un informe reciente de la Comisión Nacional Ciudadana para la Lucha Contra la Corrupción el 56% de los colombianos consideró que este flagelo “… ha aumentado en los últimos dos años…” clasificando “…al Congreso y a los partidos políticos como ′los más corruptos′…"

El impuesto es un egreso sin retorno del contribuyente, pero este espera al menos una contraprestación satisfactoria en construcción de obras de infraestructura y suministro de servicios que mejoren su calidad de vida. Pero muchas obras o tienen una baja calidad y corta duración, o se retardan y encarecen o nunca se hacen. El propio presidente Santos, afirmaba que las Autopistas de la Montaña, que supuestamente valían $5 billones, en realidad costaban $15 billones, afirmando que las Autopistas del Café y la doble calzada Bogotá-Girardot se disputan el trono de “…las obras de infraestructura con más sobrecostos en nuestra historia"; para qué volver a hablar del caso Saludcoop, en el que su gerente Palacino cobró un total $3.541’202.820 por su abusivo desempeño; esta la demora del Túnel de La Línea; y para no ir más lejos, están las malogradas obras regionales que como elefantes blancos han sido cuestionadas varias veces en la página editorial de este Diario. Mientras tanto, se nos promete luchar contra la evasión y elusión tributaria para poner en cintura entre US$30.000 millones y US$50.000 millones que tienen los colombianos en el exterior, según las cuentas del propio Gobierno.

Ante estas incapacidades de ejecución y control, la forma más rápida que tiene cada Gobierno para cubrir sus déficits fiscales es el de acudir a la vía de los impuestos donde la cuerda siempre se revienta por lo más delgado, es decir, la clase media trabajadora y contribuyente que en la pirinola tributaria donde “todos ponen, todos pagan” tal vez cargue con una sobretasa al impuesto de renta o a un aumento del IVA. Nada de raro.