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Opinión/ Creado el: 2015-06-17 06:18

La persona de calidad es integral

Por Froilán Casas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 17 de 2015

La grandeza de un ser humano no se mide por lo que sabe ni por lo que tiene; la grandeza del hombre, se mide por lo que es. La cultura superficial en la que vivimos mide a los demás por criterios de muy poco peso humanístico, tal es la pobreza de los juicios. Fácilmente el hombre se deslumbra por la destreza y acuciosidad en el deporte, por el arte en el cine, por el número de votos obtenidos, por el conocimiento adquirido (bueno, todavía), por la investidura política o económica, por la posición social, etc. Hay personas que descuellan en todo ello, pero en su conducta son unos pillos, unas piltrafas que aprovechan toda oportunidad para beneficiarse de los otros y poco aportan al crecimiento de los demás.

Hay personas que en el mundo de la política, del deporte, de las ciencias, de la farándula, son personajes; pero en su hogar son unas “porquerías”: desalmados, narcisos y avaros. No es raro encontrar personas con connotadas cualidades en el manejo del público, en el manejo de la política, en el manejo de los medios, etc., pero en sus relaciones personales son unos canallas y truhanes. Una es la presentación en la sala y otra, muy distinta en la vida familiar, social y laboral. Hay personas que en su discurso son dechado de virtudes pero, en su comportamiento personal y social son unos indeseables y asquerosos. Hay personas que como colegas son pasables, pero como jefes son impotables. Los resentidos sociales viven quejándose de todo, se sienten marginados de todo; cuando llegan al poder que, otrora criticaban, son unos verdugos. En el discurso hablan de igualdad, pero en el poder son los más autócratas del circo. Usted puede ser un excelente deportista, pero lamentablemente es pésimo amigo y pésimo trabajador, irresponsable en grado superlativo. Usted puede tener mucho dinero, pero a la vez, es altivo y déspota en su proceder.

Por favor, no admire títulos y grandezas, admire calidad y comportamiento humano. La exquisitez de una persona está en su sencillez, en su capacidad de servicio, en su generosidad para dar lo mejor de sí en favor del crecimiento del otro. Una persona demuestra su grandeza en su capacidad de trabajo y su responsabilidad en el mismo; en la alegría de servir y en la presteza en hacerlo. La calidad se mide en la oficina, en el taller, en el aula académica, en el deporte (cuando se respetan las reglas), en la fidelidad al compromiso adquirido, en la discreción al hablar, en el respeto por la honra y fama de los otros, en su dominio de la lengua, para hablar lo que sea necesario y nada más. Cuando una persona es respetuosa en sus juicios y domina sus pasiones, es una persona digna de crédito y de respeto. Gánese el respeto por su conducta, no por su investidura. La autoridad no se la da el cargo que tiene; la autoridad la da su conducta. No admire al traidor y mediocre. Una cosa es ser solidario y otra, muy distinta, ser cómplice. No le crea los charlatanes; créale al que habla poco y es eficiente. A veces hay mucho ruido y pocas nueces. Los hechos convencen, las palabras se las lleva el viento.

+Froilán, obispo de Neiva