lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-08 08:38

La paz en Colombia entre el entusiasmo y la desconfianza

Diego Armando Tello Quiroga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 08 de 2016

En esta ocasión invitamos a un dirigente sindical y líder agrario a  que desde la cárcel la Picota y sindicado por rebelión y esperando por más de dos años que se resuelva su situación a que comparta su opinión e ideas sobre algunos elementos claves del proceso de paz.

Hubert  Ballesteros Gómez.

Son muchas las especulaciones surgidas del hecho de no haberse  logrado la firma del acuerdo final en la Habana Cuba entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la insurgencia colombiana.

El gobierno por supuesto tiene su versión; la Guerrilla,  la suya y no podía faltar en el escenario, la opinión descalificadora y apocalíptica  del Centro Democrático.

En medio de este triángulo esta la sociedad Colombiana que aunque mayoritariamente le apuesta a la paz, vive al vaivén de lo que publican los medios de comunicación. Información que no está por demás decir lleva la impronta editorial de cada uno de ellos.

El último año, principalmente,  después de la firma del acuerdo sobre víctimas y justicia, la publicación del Comunicado Conjunto #65 del 19 de enero de 2016 en donde el Gobierno y las FARC-EP acordaron pedir a la ONU para, que con el apoyo de la CELAC se encargue de la verificación del cese al fuego bilateral, como también la dejación de armas por la guerrilla, que se suma a la Resolución de Naciones Unidas en donde se crea el mecanismo tripartito de verificación,  a partir de estos importantes avances en el proceso de paz, la inmensa mayoría de los colombianos y la comunidad internacional han dado por hecho que el proceso entro en una fase irreversible; percepción muy importante que ha generado que haya crecido el respaldo nacional e internacional al proceso de paz: la reciente visita del presidente de los EE.UU a la isla y la reunión  de la delegación de paz con el Secretario del Departamento de  Estado del gobierno Norte Americano así  lo confirman

Por eso no es equivocado señalar, que la esperanza es grande en la mayoría de los sectores de la sociedad colombiana y de la comunidad internacional, tal es el ejemplo de los campesinos que ven en muchos de los puntos acordados la posibilidad de superar las trabas económicas y políticas que han frenado su desarrollo y reconocimiento político; las víctimas,  que en nuestro país se cuentan por millones y que han logrado en este proceso de paz un sitio privilegiado y digno  para ser escuchadas y hacer realidad sus reclamos de “ verdad, justicia, reparación integral con  garantías de no repetición”; los sectores sociales y políticos a quienes se les ha negado incluso con la violencia su participación en la política del país encuentran en el punto que precisamente lleva este nombre, participación política, un escenario propicio para una apertura democrática. En general  el anhelo  en la firma del acuerdo final tiene a los colombianos y al continente planeando un nuevo país y una nueva región.

La firma del fin del conflicto, parece ser para algunos motivos de preocupación; sectores guerreristas  de la economía y la política, que tiene como sus voceros a políticos y periodistas que con su lenguaje atizan los odios que han dejado más de cincuenta años de conflicto; en nombre de una supuesta vigilancia a la transparencia en lo que se acuerde, despotrican y descalifican cada uno de los avances  que se van  dando en la mesa de diálogos.

Aunque los parlantes de estas posiciones puedan no ser tan importantes máxime ahora en que por las múltiples acusaciones que tienen,   buena parte de ellos andan huyendo de la justicia,  es lógico suponer que detrás de esta actitud se esconden sectores económicos con mucho poder y sobre todo con mucha capacidad de hacer daño.

El que no exista un consenso en el establecimiento sobre la paz, genera   en consecuencia dudas, desconfianza del pueblo hacia la verdadera voluntad de paz de quienes por años han usufructuado el poder.

¿Estarán dispuestos a permitir cambios en lo económico y lo político para generar las condiciones de no repetición del conflicto? Es una pregunta que hasta el momento no tiene una respuesta favorable. De no cambiar su actitud, este sector de la clase dirigente colombina, quizás no logre entorpecer la firma del acuerdo pero si hará mucho más difícil alcanzar la paz.