La paz debe ser blindada
Independientemente del color político y pensando única y exclusivamente en la patria, en nuestros hijos y en las futuras generaciones, todos los colombianos, sin excepción, debemos apoyar cualquier iniciativa que apunte a pacificar el país.
No es fácil entender que por una rivalidad política, por un ansia y evidente ambición de poder, un sector del país esté atrincherado, poniendo palos en la rueda y negándose a una negociación que avanza positivamente como nunca antes.
Reiteramos que no se trata de apoyar a un candidato, como tampoco de controvertir las tesis de otro. Estamos frente a una posibilidad histórica que nos conviene a todos, una oportunidad que hemos esperado durante 60 años y que nunca habíamos tenido tan clara.
Ayer el país se escandalizó al escuchar a un grupo perteneciente a la izquierda radical -opositores del gobierno Santos- apoyar públicamente el proceso de paz. En el escrito reiteran que su postura no es una adhesión política ni electoral al mandatario, simplemente el apoyo absoluto y categórico a las negociaciones que se adelantan en La Habana.
Y es esta la visión de muchos colombianos, que aunque no aprueban en su totalidad la gestión del presidente, sí aplauden lo actuado en materia de paz.
¿Qué es lo peor que puede suceder en materia de paz? Tal vez que los diálogos no lleguen a nada, que se levanten de la mesa y que la guerra que hemos vivido y sufrido en carne propia durante algo más de 60 años, la misma que ha dejado miles de muertos, mutilados, huérfanos y viudas, siga su curso, es decir, que no pase nada y que todo siga igual.
¿Pero qué tal que se logre una paz duradera? ¿Qué tal que consigamos la desmovilización de las Farc y su inclusión a la vida política y social?
Entonces vale la pena apoyar el proceso, conscientes además que no hay posibilidad de que nos metan goles o que el país termine en manos de la guerrilla, pues está claro que seremos todos los colombianos los que revalidaremos en las urnas lo acordado entre Gobierno y subversivos.
"Quien rompa este proceso de paz de La Habana, quien sea, va a tener que pagar un costo político muy grande, enorme, porque este proceso vino para quedarse", dijo el guerrillero Rodrigo Granda, alias de Ricardo Téllez, uno de los negociadores de paz de las Farc.
Y la verdad tiene razón. Lo lamentable es que hoy es imposible separar los diálogos de paz de la campaña por la Presidencia y eso sí que le ha hecho daño al proceso. Por esto nos resta apoyar la iniciativa y blindarla para que los enemigos de la paz, que no son muchos pero son poderosos, no logren acabar con esta gran posibilidad.
