domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-27 10:59

La paz construida con la sangre y las victoria de FF.MM

Eduardo Ramírez Polanco

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 27 de 2016

Cuando está en la mesa la posible firma de la paz, la mayoría del pueblo colombiano ha ignorado u olvidado el sacrificio de los soldados y policías que fieles al juramento de morir si así fuese necesario por la Patria, cimentaron las bases en las cuales se fundamentará el tan anhelado fin del conflicto.

El Huila tuvo la desgracia que en sus territorios limítrofes con departamentos vecinos germinaran las tristemente ‘Repúblicas Independientes’ de Marquetalia, Riochiquito, El Pato y el Guayabero y la ‘Zona de Distención’, santuarios desde los cuales las Farc planearon y cometieron los más espantosos delitos de lesa humanidad y se convirtieron en el cartel más poderoso del narcotráfico.

Fue necesaria la presencia de una Policía y un Ejército decidido, para combatir el accionar de las Farc y el ELN que no ahorraban esfuerzos en su objetivo por mostrar poder de daño. Estos hombres usando como mayor arma su coraje, lograron neutralizar el accionar de cabecillas como ‘El Mocho’, ‘Yerbas’, ‘Jenaro’, ‘Aracely’, ‘Rigo’, entre otros mandos responsables de secuestro, extorsión, tomas guerrilleras, asesinatos, entre otras atrocidades.

Año tras año, los grupos armados ilegales intentaban recrudecer su accionar y hacer presencia en un territorio estratégico; para el 2002 se registraba la presencia de 630 hombres en armas de los frentes 13, 55, 61, 66, la Columna Móvil ‘Teófilo Forero’ y la compañía ‘Uriel Vargas’ que intentaban fortalecerse para ganar espacio territorial.

Una Fuerza Pública dispuesta a no permitirlo; combates sin cuartel que en el 2005 obligaron a la ‘Uriel Vargas’ a abandonar la jurisdicción, para el año siguiente lo que quedaba del Frente 61 fue también expulsado. En el primer semestre del 2011 el Frente 13 recibió la mayor derrota militar con muertes, fugas y capturas, quedando reducido a 13 terroristas que tuvieron que replegarse al Caquetá.

Los frentes fueron diezmados y neutralizados; es por ello que hoy con la firma del fin del conflicto con esta guerrilla, podemos decir que en la tierra ‘Opita’, fue nuestra Fuerza Pública la que labró el camino para lograrlo tras derrotar ésta organización ilegal que viéndose acorralada acudía a los atentados terroristas, evitando a toda costa los enfrentamientos.

Sin embargo, salvo el recuerdo nostálgico de sus familiares, estos héroes han sido ignorados, solamente en predios del cantón militar de Neiva, se honra su sacrificio, esculpiendo sus nombres en el obelisco allí plantado y designando al cementerio militar y al conjunto de casas fiscales de la Unidad, con los nombres del mayor Farid Londoño Calle y Jairo Vera Llanes como un homenaje póstumo a éstos mártires.

¿Quién recuerda a los 14 soldados asesinados en la emboscada de la Perdiz en Algeciras en 1967, o a los 14 policías que fueron ‘volados’ por cargas explosivas cuando transportaban urnas electorales en 1990 y el suboficial Óscar Escobar quien junto al agente Wilson Trigueros murieron protegiendo a los niños patrulleritos cuando fueron masacrados en 1990 o a los 13 soldados que fueron incinerados con cilindros bomba arrojados al alojamiento en donde descansaban en Pitalito o el brutal ´Plan Pistola’ que las Farc aplicaron al coronel Jimmy Trujillo cuando acompañaba a su hija en el reinado infantil en Rivera.

Estosdolorosos sucesos que han sido extractados de la larga lista del martirologio que nuestra Fuerza Pública ha puesto en el altar de sacrificios, han estado acompañados de triunfos, logrados con sudor y sangre. Gloria a los soldados y policías de Colombia.