viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-06-17 11:09

La paz, mas allá de las elecciones

Es inevitable no referirse a las elecciones del pasado domingo 15 de junio donde Juan Manuel Santos resultó ganador por encima de Óscar Iván Zuluaga –el candidato uribista –quien triunfó en la primera vuelta de las presidenciales.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 17 de 2014

A pesar de que estos resultados ofrecen un respiro parcial, pues se evitó que la derecha que representa la criminalidad y el dogmatismo acérrimo llegara de nuevo al poder, la derecha que encabeza Santos no es precisamente la que cuenta con un proyecto de desarrollo diferente al que dictan los cánones del neoliberalismo que ha hundido al país en la desigualdad debido a la primacía de los intereses privados por encima de los públicos.

La derrota del sector uribista es un claro síntoma del cansancio de los colombianos frente al conflicto armado y al mismo tiempo es un llamado para que el diálogo sea el camino que lleve a silenciar las armas. La cuestión de este asunto es que el acallamiento de los fusiles de las Farc o del ELN, no significa necesariamente el fin de la violencia y la materialización de una paz en un sentido amplio para el pueblo colombiano. Se debe entender la paz como la garantía de los derechos, la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, la preeminencia del bien público sobre el privado, la derrota de una desigualdad material casi que absurda, el fin del modelo patriarcal que aturde, la preservación del medio ambiente, etc.  La historia, a la que siempre habrá que recurrir, revela que la resolución de los conflictos armados deben estar acompañados por políticas tendientes a mejorar el bienestar de los ciudadanos, ya que de no ser así, pueden darse ciclos de violencia que terminan siendo más complejos y desordenados.

No se puede pretender acabar el conflicto armado para continuar dándole vía libre a las transnacionales explotadoras de recursos, abusadoras de los derechos laborales y destructoras del medio ambiente. Pensar más allá de un modelo extractivo, que lleva a cuestas desplazamientos y muertes a costa de la acumulación excesiva de capital, debe ser el comienzo en la búsqueda de una paz que esté por encima de una firma debajo de un documento, las entrega de unas armas y la desmovilización de mujeres y hombres combatientes. Para ganar unas elecciones basta con mencionar la paz, pero para materializarla se requiere atrevimiento, voluntad política y la dignidad de no doblegarse ante las grandes empresas económicas. En todo caso puede parecer una proeza.

Los diálogos de paz entre la insurgencia y el Gobierno colombiano pueden ser la oportunidad para una apertura social y política donde amplios sectores de la sociedad puedan participar en la construcción de la paz y de un país equitativo e incluyente. El espacio público se debe abrir a la ciudadanía en general, donde también entran los diferentes movimientos sociales como el campesino o el feminista, solo por nombrar dos. Este presupuesto es definitivo en el logro de una paz, que genere conflictos pero en el ámbito intelectual, científico y de las ideas.