La Patria Boba
Así podríamos llamar la actual situación que se vive en el país.
Por un lado se habla de paz, pero el discurso y los hechos demuestran que la intención no es la reconciliación. Guerrillas y Gobierno arrecian sus acciones el uno contra el otro, mientras el gran damnificado sigue siendo la población civil, y miles de jóvenes humildes que se encuentran en ambos bandos, que pagan con sus vidas la incapacidad de sus dirigentes, disputando una guerra en aras de defender unos ideales y un estamento que con hechos le demuestran la falta de interés real por solucionar los problemas más básicos: salud, educación, seguridad, vivienda, así como un trabajo digno. Pues mientras la economía avanza para unos, la desigualdad se mantiene. Aún tenemos muchos lugares con situaciones similares al sitio más pobre del África, una verdadera vergüenza como sociedad que somos.
Por otra parte, los enredos de la justicia parecen no acabar. Los choques de trenes entre las altas Cortes y la incertidumbre jurídica generada, como lo sucedido con el alcalde Petro y su destitución, generan zozobra. El desconocimiento de las medidas cautelares solicitadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por parte del Presidente Santos, desatendiendo fallos previos de la Corte Constitucional en los cuales se consideran vinculantes estas medidas, su salida del poder y ahora nuevamente su regreso, aumentan la incertidumbre del futuro de la ciudad más importante del país. Tres alcaldes en menos de dos meses, generan atraso en las obras y proyectos, pero lo más grave, es que no sabemos que irá a pasar. No se sabe a ciencia cierta si será la revocatoria del mandato el resultado final, o un fallo definitivo en segunda instancia la que decidirá la permanencia o no en el poder del alcalde Petro. Mientras tanto la ciudad estancada.
Pongámonos de acuerdo sobre lo fundamental, como decía un gran líder inmolado. Definamos unas reglas claras para el ejercicio del poder, ya sea a través de una Constituyente, o de una reforma que permita darle claridad a estos hechos, y así poder limitar el poder del Ministerio Público, definir límites y lograr una visión colectiva de lo que queremos. De lo contrario, seguiremos marchando por el camino tortuoso e incierto que implica tener que vivir otros cien años de soledad, en este Macondo, en donde no se atina a seguir el camino del progreso y la prosperidad, el cual yace en la equidad y la justicia.
@Rodrigo_LaraS
