La paja en el ojo ajeno
Por Cecilia Rincón de SalazarEs lo que hemos visto en los últimos cuatro años cuando Santos y un grupo de sus áulicos se refieren al expresidente Uribe utilizando toda clase de calumnias y calificativos irrespetuosos.
¿Yo me pregunto si es el mismo Santos que de manera agresiva durante su campaña se refería a sus opositores como la derecha o la ultraderecha o como los enemigos de la paz, ahora aparece diciendo que los términos derecha e izquierda son obsoletos?
¿Si un energúmeno Gaviria con sus gritos estridentes y ofensivos y el coro de Simón, si Samper y Serpa con sus colas de paja engavetadas en una Fiscalía amañada, si Juan Fernando Cristo o Carlos Fernando Galán, Germán Vargas Lleras o algún otro traidor como Armando Benedetti, Gabriel Silva o Rodrigo Lara Restrepo tienen las calidades y por lo tanto la autoridad para expresarse, como lo hacen, de un hombre de la estatura moral y humana de Al varo Uribe Vélez?
Y me pregunto si a nivel regional, donde algunos columnistas profesores universitarios que se consideran muy respetables, con un corazón lleno de odio que destila hiel, se atreven también a calificarlo, creyendo que así pueden hablar de paz. ¿Cuál paz? Si ni siquiera la tienen con ellos mismos.
¿Acaso unos y otros creen tener derecho a ultrajar y calumniar sin que haya respuesta? ¡No! El expresidente Uribe está en su derecho a replicar y a defenderse de toda esa jauría que no ha logrado ver la viga en su propio ojo.
Siete millones de colombianos creemos en Uribe. Creemos en el líder lleno de calor humano, en el líder franco y espontáneo comprometido con la Colombia que tanto ama, en el hombre fuerte y decidido que nos devolvió la tranquilidad cuando los bogotanos no podían ir ni a Girardot y los neivanos no podíamos salir ni a diez minutos a ninguna parte de los cuatro puntos cardinales de nuestra ciudad. ¿Acaso no es una prueba de ello el resultado electoral del Huila, Tolima, Caquetá, Boyacá y doce departamentos más?
Los colombianos queremos la paz pero no a cualquier precio. Siete millones si tenemos memoria y queremos saber la verdad porque queremos un país libre.
Cecilia Rincón de Salazar
