martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-06 08:16

La otra vaca

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 06 de 2015

¡Una Vaca cayó! Bajo el arrugado techo del vehículo bregamos por salir. En segundos pasó la película de nuestras vidas, momentos y personas. Salimos ilesos físicamente pero el momento trasformó nuestras existencias.

La experiencia produjo  una reconstrucción de marca personal, allí mismo fuimos actores y espectadores. Tuvimos la convicción de vivir la vida, de disfrutarla, ello haría una gran marca. Años atrás en la boricua ciudad de Ponce, aprendí como una firma que construye su marca con base en la experiencia del cliente incrementará su valor por más del 25%...Tal como aconteció aquella noche, no habíamos entendido que la comodidad o la terquedad de no hacer más en la vida nos llevaba a una apopléjica condición. Años más tarde “La Culpa es de la Vaca” término por romper paradigmas que logré complementar en estrategias de comunicación y servicio al cliente.

Me sorprende como organizaciones, se limitan, entienden pero se niegan, gastan dinero figurando una transformación mágica, ¡no! nada más absurdo, ¡tampoco! dejando naufragar a una sola persona, ¡menos! intentando imponer modelos ajenos…esperan que la vaca les caiga encima para actuar y entender que la vida es una   (Sugiero volver a leer -El cliente es su razón de Ser-, escrita por Monseñor Froilán Casas, anexo la columna de hace unas semanas en este diario)

Para el caso de los recién elegidos gobernantes, habrán de imponer su marca ¡ya!,  con base en la experiencia de sus clientes, ¡todos! quienes votaron el cambio, la renovación y dignificación.  Se especula sobre nombramientos, los círculos de poder intentan colarse, los descabezados pelean las migas y harán lo imposible por acomodarse y asegurar su cuota burocrática.

Muchos gerentes niegan a sus clientes como la herramienta más poderosa, que resulta invaluable su permanencia y que dejarlos ir constituye no sólo una perdida sino una costosa e improbable inversión por recuperarles. Blindar clientes con servicio, calidad y transparencia. Evitar las vacas sagradas.

Una madrugada de noviembre del 2005, en la vía a Guadalupe Florencia, una vaca cayó, el mensaje de vida era más, mucho más de lo que hacíamos y dejábamos de hacer.