miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-08-31 06:06

La Otra Brecha (II)

Por Carlos Yepes A

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 31 de 2015

En 1994 la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, conocida como la “Misión de sabios”  hizo la recomendación al entonces presidente Gaviria de multiplicar la inversión en ciencia y tecnología por parte del Gobierno y los privados pensando en un 1 por ciento del PIB para 1998. Dos décadas después vemos que el presidente Santos asume este compromiso –hecho ocurrido el sabado anterior durante la gira 21 de “estamos cumpliendo”- donde anunció la intención del actual gobierno de destinar el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) en actividades de ciencia, tecnología e innovación al 2018.

A Colombia, junto con algunos países Latinoamericanos, los caracteriza el que el gasto asociado a ciencia y tecnología no ha sido una prioridad.   Ésto lo demuestran cifras de inversiones  menores al 0.5% promedio del PIB durante décadas recientes, excepto algunos países como Chile, Costa Rica y Brasil, que han hecho inversiones superiores. Los países desarrollados se encuentran por encima del 3% e incluso, Israel y Corea del Sur sobrepasan el 4%.

 

Otra característica de países Latinoamericanos es la alta dependencia del Estado en el financiamiento y en la definición de las lineas de investigación. Estados de la región aportan en muchos casos más del 70% de la inversion en ciencia y tecnología mientras que en los países desarrollados el componente privado llega incluso a asumir el 90% de los costos de la investigación. Colciencias aspira a que el 50% de la inversion en Colombia sea asumida, en adelante, por el sector privado según lo expresado por su directora el dia sábado anterior.

Esta realidad Latinoamericana ha hecho que el déficit de producción de conocimiento científico en la región sea de grandes proporciones, no sólo por su limitada producción sino por su bajo impacto sobre la realidad económica, social y cultural de nuestros países, lo cual le hace perder legitimidad y se configura como disculpa para no destinar recursos en procesos de investigación que tienen como resultado poco o nulo impacto. De aquí parte un aumento cada vez más significativo en la brecha que nos separa de los países productores de ciencia y tecnología del primer mundo.

Ojalá este compromiso de Santos no se quede en palabras y contribuya a resolver una serie de obstáculos derivados en la conjunción de factores que nos mantienen en un atraso científico tecnológico. Reconozcamos que la escasez de recursos económicos y humanos para la investigación, sumada a una profunda dependencia cultural, tecnológica y un sin número de problemas estructurales y políticos, nos siguen manteniendo en un latente subdesarrollo en ciencia y tecnología generando desigualdad social y cultural.

Por esto una educación equitativa y de calidad es la que puede llegar a resolver el gran problema de desigualdad de la región. De rotra forma  seguiremos condenados a que de generación a generación no seamos capaces de retransmitir si no un “círculo de pobreza” en el que finalmente quedan atrapados los jóvenes en edad productiva. Esto no es justo con ellos ni con la región,  por eso nuevamente insistimos en que “el camino es la educación”

cyepes@hotmail.com