La necesaria y breve excursión del alcalde Suárez
Si el alcalde de Neiva, Hernán Suárez, logró ahorrar lo suficiente para irse por el mundo (engordó el marranito con mucho esfuerzo y disciplina) no era necesaria la comedia de explicar el carácter educativo de su periplo internacional.
Suárez ha sido eficiente en el manejo de la ciudad y si fuera por los resultados obtenidos se merece el paseo que hará con otros funcionarios, para aportarle a la ciudad logros alcanzados por San Francisco, Seúl, Singapur y Tokio.
Suárez no sólo se doctoró en el noble propósito de sumar votos, especialización que le costó diez años de su preciosa existencia. Llegó a la administración con planes concretos y bien formados que le están cambiando la cara a la ciudad (es visible, protuberante).
Sobra decir que habla español con mucha fluidez y si gaguea lo hace por gracioso y humilde. Si se ayuda en sus explicaciones con las manos es cosa que aprendió de los grandes próceres de la historia.
El culto y letrado señor Suárez –políglota y erudito- está repasando el inglés a través de los cursos que vende un amigo en común, para aprender dormido, para no quitarle un minuto a su esforzado trabajo por Neiva. Y ejercita con intensidad vocabulario técnico chino, mandarín y coreano.
Con el desparpajo que le caracteriza, Suárez le mostrará al mundo el éxito de su gestión y –muy probable- recibirá las llaves de las referidas ciudades y condecoraciones que lo exaltan. No sería extraño que después vengan delegaciones oficiales a aprender de Neiva sobre el manejo del espacio público, control de la seguridad, consolidación económica y eficacia educativa.
La consagración de Suárez y el reconocimiento mundial merecido que recibirá por su mandato ingenioso y formidable lo pueden catapultar en breve como el más grande pro-hombre nacido en esta tierra. Hernán (y perdonen que lo trate como igual, pero con profundo respeto) es eminente, brillante, enorme, descomunal.
Por todo lo anterior, pienso que el alcalde no ha debido tramitar permisos tontos ni protagonizar la farsa de un viaje de estudio, ni procesar toda la parafernalia que hoy discuten de mala fe los más perversos ciudadanos. Suárez no lo necesita, es una autoridad universal, un líder nato, un administrador sin parangón.
Creo que la asesoría que le presta Margarita, su hermana, ha fallado como en otras oportunidades. La idea del viaje ha debido ser explicada a los huilenses como el ruego reiterado y atendido que le venían haciendo los pares de esas ciudades para recibir pequeñas porciones de su sabiduría.
Todos lo habríamos entendido. Y aplaudido. Lo que suscita disgusto y pena es que lo hayan puesto a ilustrar –más con mímica que con discursos- la justificada y merecida excursión.
