jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-28 06:33

La Naturaleza de la Bestia

Por El Pájaro de Perogrullo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 28 de 2015

¿Por qué? Se preguntaban algunos rasgándose las vestiduras. ¿Qué llevó a las FARC a emboscar y asesinar cuando supuestamente se había avanzado tanto en la mesa de La Habana? La respuesta es simple. Esa es su naturaleza.  

No quieren la Paz, sólo quieren el poder para imponer el marxismo-leninismo trasnochado del siglo XX y aprovechan estos escenarios para ganar espacios políticos y militares.

Las FARC son una bestia en extinción alimentada por el narcotráfico y la minería ilegal, la cual Santos graduó de vocera de reivindicaciones sociales en la mesa de La Habana, cuando su antecesor, por ocho años, había logrado reducirlas a lo que son: un grupo terrorista.

Con paciencia, por ocho años, el Presidente Uribe las acorraló militar y políticamente. En lo militar las golpeó contundentemente, tanto que se replegaron a Venezuela. En lo político utilizó el lenguaje correcto ante la comunidad nacional e internacional: las FARC como sinónimo de terroristas.

No les dio espacio para ser consideradas como beligerantes, como un grupo revolucionario abanderado de la lucha social y digno de reconocimiento internacional.

Santos, contrariamente, engañando a los Colombianos, haciéndoles creer que ellos querían la Paz y no el poder, queriendo pasar a la historia con un Nobel de Paz, se metió en la jaula del león, de la bestia, e instauró una mesa de negociaciones en el peor de los sitios: La Habana (Cuba). La acicaló en la jaula, como si fuera un mascota doméstica, creyendo que se podía confiar en ella. Pero no, la naturaleza del león, de la bestia, es que tarde o temprano muerde. Se metió sin ninguna condición  en la jaula, bajando la guardia en lo político y en lo militar.

En lo político les dio espacio a nivel nacional e internacional. Se habla otra vez de un grupo insurgente, de una fuerza beligerante, de violaciones al DIH y de crímenes de guerra. 

Finalmente, durante el proceso, las graduó de legítimos voceros de reivindicaciones sociales.

En lo militar se perdió espacio y contundencia. Los militares bajaron las manos. Se descuidaron porque su jefe lo hizo (¿o se los mandó?).

En estos momentos, Santos sigue metido en la jaula con el león y se le agota el tiempo y la maniobrabilidad política.  Sin embargo, lo sensato, estando  ahí, es poner condiciones dignas de una vez por todas a la negociación y al modelo de Paz.

No más generosidad sin reciprocidad. Si quieren negociar deben suspender toda acción terrorista y deben aglutinarse en sectores con verificación internacional.  Si quieren la Paz deben aceptar la rendición y entrega de las armas, sin condicionamientos, así como la entrega de las rutas del narcotráfico, de las minas ilegales, de sus capitales y de sus socios.

Deben además pagar cárcel por sus crímenes y aceptar las reglas democráticas. Si quieren representación política,  esta se debe ganar en las urnas.  Si esto es así, se puede seguir negociado. De lo contrario no. Pero ello, repito, no va a ser así.

Las FARC son un león, una bestia, que no cambia, que quiere el poder e imponer su modelo por cualquier medio. Por eso debemos perseverar en la estrategia del Gobierno de Uribe, hasta que sean ellas, ya menguadas y desesperadas, quienes pidan la Paz y esta se acuerde con las condiciones que sean adecuadas para la Nación Colombiana y no para ellas.

Santos, en su obsesión, quiere terminar metiendo a toda Colombia en la jaula del león, como él lo esta ahora, y que la bestia imponga las condiciones para que Colombia termine irremediablemente como Venezuela. Por todo esto, por favor, no le pidamos entonces peras al olmo.