La mujer maravilla
Margarita Suárez
Deshojando Margaritas
A mi vecino el ex gobernador Félix Trujillo Trujillo, le cayó en gracia que en mi anterior columna bautizara al medallista de oro olímpico Óscar Figueroa, como “El Hombre de Acero”, por su resistencia a los golpes de la vida y desde luego por sus hazañas. No han pasado ocho días y ya tenemos otra superhéroe de carne y hueso, la “Mujer Maravilla” Caterine Ibargüen, invencible en salto triple, ganadora de oro en Río 2016. También brillan en el estrellato olímpico, con medalla de plata, la judoca colombiana Yuri Alvear y el “tremendo” Yuberjén Martínez, quien conquistó la primera medalla de plata olímpica en boxeo para nuestro país, disciplina en que sólo habíamos ganado bronce, pero la última fue hace 28 años. Volviendo a Caterine, en competencia porta ropa similar a la de la “Mujer Maravilla” de ficción, y la emula con su cuerpo perfecto (1.80 m de estatura) y su frondosa cabellera. Además de su maravilloso talento deportivo, la majestuosidad de sus saltos, fortaleza, carisma, alegría y belleza física, impactan su recia personalidad y carácter. A esta mujer que estudió enfermería para asegurar su futuro, no le tiembla la voz para llamarle al pan, pan, y al vino, vino. Su forma de actuar le ha dado liderazgo en la delegación colombiana. A Yuberjén, antes del combate final, le aconsejó: “No invente. Haga lo de siempre”. Fue dura con el Comité Olímpico Colombiano cuando le negaron la posibilidad de portar la bandera colombiana en la apertura de los olímpicos de Río. Les dijo muy “claro” que eso ocurría “por motivo del monopolio (de la empresa Claro), la política, e injusticias que siempre vivimos. Con las injusticias no se construye paz". Caterine hizo llorar de alegría a la bicicrosista Mariana Pajón, quien manifestó: “Sin palabras Cate, casi se me sale el corazón, bajo presión eres más que oro. Lágrimas de emoción, nada mejor para empezar que verte”. En los Olímpicos de Londres 2012 cuando Caterine ganó medalla de plata, le cantó la tabla al periodista César Augusto Londoño por su comportamiento morboso en una entrevista y nunca le volvió a conceder declaraciones. Poco a poco la mujer maravilla real, la colombiana de ébano, se convierte en leyenda.
