La mujer desde la diversidad y la equidad
Yady Milena Villarreal Lozano
No repetiré el mismo discurso que nos hemos acostumbrado a leer, acerca de que las mujeres somos el sexo débil, sensible, las destinadas a los quehaceres del hogar, y las únicas que deben estar al tanto de la crianza de los hijos, como si hiciéramos los hijos solas, o fuésemos las únicas que pueden derramar lágrimas cuando el sentimiento se apodera de la razón. Este es un discurso retrogrado y que debe quedar en un cajón.
Acercándose una fecha tan especial, como es la conmemoración del día de la mujer, día en que se enaltece los logros de muchas mujeres que a través de la historia han llevado en alto banderas de procesos que han cambiado paradigmas en el mundo: Marie Curie, Teresa de Calculta, Frida Kahlo ,las hermanas Mirabal, Juana de Arco, entre otras; nos dejan entrever la importancia de la mujer cuando se permiten pensar y actuar libremente, saliéndose de los esquemas convencionales y conservadores, para lograr fines comunes y que han generado transformaciones; y con esto, dejo por sentado que tampoco estoy de acuerdo con algunas posturas extremas que incitan a la mujer a sentirse “superior” anulando al sexo opuesto; por el contrario deberíamos expresar que somos diferentes pero en igualdad de derechos que los hombres, debemos motivar a los hombres a entender las responsabilidades que se deben compartir, logrando de esta manera una sociedad diversa e igualitaria.
Debemos eliminar de nuestras mentes esos sesgos machistas y feministas, lo único que se ha logrado con estos es crear barreras en roles y responsabilidades que deben ser de iguales para hombres y mujeres. A propósito, Gabo en algunos de sus escritos manifestó, “Yo diría que el machismo, tanto en los hombre como en las mujeres, no es más que la usurpación del derecho ajeno. Así de simple”,
De acuerdo a resultados de estudios otorgados por el programa de Equidad de Género- Equipares, liderado por el Ministerio del Trabajo de Colombia, sobre la igualdad de género, por cada 4 hombres hay 5 mujeres con título profesional, sin embargo ganan menos que los hombres, la brecha salarial en Colombia asciende al 20,2% que va en detrimento de la mujer, y la cifra en Latinoamérica asciende al 17% en detrimento de la mujer, la tasa de ocupación entre hombres y mujeres es del 69,7% y 48,4 respectivamente, vaya diferencia, y de las tasas de informalidad registradas en Colombia, el 48,7% es ocupada por mujeres, y el 51,3% son ocupados por hombres.
En mi sentir, cifras que reflejan los extremos de posturas y costumbres que por años han venido siendo trasmitidas a las generaciones, y lo que vemos aquí, es una sociedad completamente inequitativa.
Ahora, una mujer trabaja un 50,61% de horas en tareas no remuneradas, es decir en los quehaceres del hogar, cuidado de hijos, etc, los hombres 21,7%, la diferencia es de 29 horas más para la mujer, y si se llevaran estos porcentajes a cifras económicas y se le recompensará a la mujer ese trabajo extra, el porcentaje sería del17, 4% del PIB.
He aquí que la mejor estrategia para reducir estas claras y grandes diferencias seria compartir estos roles y responsabilidades con el hombre, siempre se ha juzgado a la mujer por salir de la casa, liberarse y entrar al círculo laboral o académico, pero cúando hemos reflexionado que el hombre asuma esos compromisos compartidos en el hogar y los materialice? Estas son Obligaciones que la misma ley impone, por el hecho de ser padres.
Y estas pueden parecer solo cifras, pero la más alarmante de las mismas es la siguiente, el tener personas a cargo reduce el nivel de ocupación en un 17,5% para las mujeres, mientras que para los hombres solo es del 2%,es decir, que se está castigando el hecho de que la mujer tenga hijos o atienda otras personas dentro de su núcleo familiar, mientras que al hombre se premia por el mismo hecho; pero tal vez e actúa así por desconocimiento, pues está comprobado que las mujeres obtienen otras habilidades y destrezas en la crianza de los hijos que ninguna maestría ni Phd lo otorga; el manejo del tiempo, la recursividad, la paciencia y otras habilidades son desarrolladas en esta etapa de crianza; es una concepción errada no contratar mujeres en las empresas por el hecho de ser costosas por las posibles licencias de maternidad, pero que pasaría si se pensará en Colombia como lo han hecho en algunas partes del mundo, de que estos permisos deberían de ser compartidos entre hombres y mujeres, sería un proceso muy interesante en donde se volvería a rescatar la importancia de la célula fundamental, la familia.
Ahora, Desde el punto de vista de sostenibilidad, es importante reconocer que no es posible esta, sin la inclusión igualitaria de hombres y mujeres al mercado laboral y la vida familiar.
En síntesis, como lo dijera Gilles Lipovetsky, Hubo la “primera” mujer, mitad maldita de la humanidad, bruja, acaso un mal necesario, hasta el renacimiento. Luego hubo la mujer ícono “personificación suprema de la belleza” que debía todo su prestigio social a su padre y a su marido. Y de aquí la “tercera mujer” que puede hacerlo todo igual que los hombres.
