sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-06 09:07

La memoria genética de los colombianos

Pedro Arias

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 06 de 2016

El núcleo celular de un gen no solo contiene toda la información necesaria para la creación de un nuevo ser en su ciclo evolutivo sino que también es el depositario de la totalidad de la memoria ancestral de sus progenitores.

Los recuerdos se acumulan en las moléculas de la memoria, y las moléculas del ARN y DNA fijan y transportan los conjuntos memorizados, transmitiendo tanto predisposiciones, cualidades y defectos físicos, como los acontecimientos, recuerdos y conocimientos de una generación a la otra, enriqueciéndose continuamente con nuevas informaciones que quedan almacenadas en el inconsciente, determinando el carácter de las personas y de los pueblos.

Esta memoria se encuentra bloqueada por las cargas síquicas que también heredamos de nuestros ancestros, tales como las frustraciones, los traumas y los remordimientos, que coartan la conciencia, sin que ello impida que dicha memoria siga existiendo en el inconsciente. Quizás algún día la ciencia médica pueda encontrar el modo de hacerla aflorar.

La memoria inconsciente aparece en los animales como el instinto que les permite sobrevivir y en el hombre aparece en la forma de intuición que es esa especie de conocimiento que llega a la mente sin intermediarios y que le permite a algunos seres con capacidades paranormales presentir hechos o situaciones a través de procesos predictivos.

Existe una ley llamada "de las correspondencias" con la cual percibimos, sin necesidad de aplicar procesos lógicos, que todo fenómeno que sucede en la vida o en el Universo repercute en todos los demás planos del Cosmos. Es una ley que sustenta al Simbolismo y que nos permite cambiar una idea por una imagen, expresando un proceso síquico donde la utopía de un mundo, es la realidad de otros mundos.

La memoria puede aflorar del inconsciente por medio de la terapia de Hipnosis Regresiva. Así mismo, los chamanes depositarios de técnicas antiquísimas son capaces de elevar la conciencia a estados de éxtasis desconocidos y de relacionarse con otras realidades donde se convierten en interlocutores del mundo material y el mundo espiritual recreando la memoria oculta.

¿Será que la memoria individual de los colombianos contiene trazas de la calidad de los individuos que nos colonizaron y que aparentemente, no fue de la mejor ralea? Porque somos una nación "sui generis", donde la malicia indígena se combinó con la mala sangre de los conquistadores y ahora, quinientos años después, nos damos cuenta que somos un país donde admiramos más la viveza criolla que la honestidad; le rendimos pleitesía al que ha hecho plata, no importa en qué forma, y menospreciamos al trabajador honrado; señalamos a los "traquetos", a los "narcos" y a los políticos corruptos, pero a la hora de la verdad, dejamos que la pulcritud y la honestidad sea para los bobos; este es un país donde somos buenísimos para criticar y maestros para engañar y disimular; donde la impuntualidad es un hábito siempre atribuible a los "trancones"; donde no hay interés por la ecología; donde las personas tiran basura en las calles y luego se le reclama al gobierno local por no dar mantenimiento al alcantarillado.

¿Será posible que a pesar de la memoria genética de los del "nunca", como dijo el presidente Santos, podamos llegar finalmente a vivir en paz y a desarrollarnos como un país de gente decente?

O, ¿tendremos que esperar a que el profesor Llinás desarrolle algún tipo de vacuna nanomolecular que nos alivie de esa carga negativa de nuestra memoria genética y nos permita vivir en el mundo utópico de una Colombia en paz?.