viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-03 08:11

La memoria

Estos días volví sobre el “Diario de Ana Frank”, seguimiento descarnado de miembros de una familia judía víctima de la persecución nazi en Holanda.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 03 de 2014

Para quienes no han leído la historia, dos familias y un médico, ante los encarcelamientos y muertes provocados por las fuerzas de seguridad alemanas después de la toma de la ciudad de Ámsterdam, deciden guarecerse en refugio estrecho, con la implicación de vivir aislados y en condiciones precarias. Habían fingido escapar a Rumania. Entonces, una chica entrada en adolescencia, hace el relato de aquella vida en auto-prisión, de donde finalmente son sacados y llevados a campos de concentración donde son asesinados por pertenecer a la raza judía. Allí se plantea la fobia que practicaban los nazis contra lo que no fuera su raza: se burlan de las condiciones americanas, y que los negros representen a los Estados Unidos en justas deportivas.

El relato no dejaría de ser una historia descarnada, sino es porque ha entrado en auge, de nuevo, en Europa y América, los grupos neonazis. En Colombia, con peligrosa vigencia, la derecha fascista intenta copar las esferas ideológicas, políticas y religiosas. Con sofismas como la seguridad, la disciplina, la patria, ponen en la picota pública a quienes profesen formas de pensar diferente, e intentan implementar modelos dictatoriales, con la justificación dogmática de perpetuar una postura, una idea política. No está fuera del contexto nazi-fascista creerse elegido, significa un peligro las posiciones de los salvadores, de redentores espirituales, que camuflados desbordan legalidad y violan el código penal.

No es aislado que una señora loca se crea con poder profecía, descalifique y hasta sentencie con penas de castigo eterno a quienes no comulgamos con sus prácticas. Con el mismo sentido de ciego respaldo, sus seguidores sentencian a quienes  están fuera de su secta como culpables de todos los males humanos, y con ese discurso sus dirigentes llenan las arcas, hacen turismo, adquieren bienes, captan dinero del público sin que los donantes adquieran algún beneficio, una extraña mezcla de pirámide y credo, donde los beneficiarios son quienes están en la parte de arriba, y los de abajo ponen trabajo y diezmos en su beneficio. Igual que Josef Mengele, consideran a las personas con limitación física como escoria social y justifica por lo  menos su aislamiento. Dentro de poco van a decir que quienes no se ajustan a su modelo debemos ir a hornos crematorios y cámaras de gas, o por lo menos a campos de concentración donde seamos esterilizados. Y desde lo político han hecho una buena labor de eliminación física, encarcelamiento o muerte política e ideológica.

Frente a esta similitud de peligros, obsta decir que los hechos del nazismo sucedieron muy lejos de acá, en la vieja Alemania y en el siglo pasado. Por lo tanto no nos afectan. Pero las patologías homofóbicas renacen todos los días, están a la vuelta de la esquina, muchos hay que quieren imponer sus ideas y modelos mediante la eliminación de sus contradictores. Llegan a afirmar que el error de Hitler no fue haber matado millones de judíos y de otras razas, sino no haberlos eliminado a todos. Ante esas manifestaciones, desde lo religioso y desde lo político, nuestras leyes se quedan muy chatas, y sofisma como la libertad religiosa, hacen mucho daño.