miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-08-10 07:40

La marcha del odio

Por Dilberto Trujillo Dussán

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 10 de 2015

No hay una frase que refleje mejor lo que pasa en Colombia que esta de George Orwell, “toda la propaganda de guerra, todos los gritos, las mentiras y el odio, provienen, invariablemente, de gente que no está luchando”. Tiene toda la razón Orwell en su afirmación, la guerra la pelean unos y otros viven el odio.

¿Qué hacer en Colombia para desmovilizar el odio de una parte de la población y de un sector político que lo utiliza solo con fines electorales?

Hoy hay una apuesta por la paz en Colombia que todos los ciudadanos debemos respaldar, nuestro país no puede vivir en la eterna guerra donde los pobres históricamente han puesto los muertos y la clase dirigente pone sus odios; los colombianos llevamos años matándonos por los odios de los demás.

Debemos entender que no hay ningún acuerdo ideal, solamente acuerdos justos que pretenden acabar guerras como la nuestra y que necesariamente se negocian entre enemigos; pues eso es lo que se está intentando hacer en Colombia, solucionar un conflicto armado que tiene profundas raíces en la injusticia social y de exclusión política y sentar las bases para la solución de las causas que generaron la guerra. Y en este sentido, debemos entender que no se pretende acabar las diferencias políticas sino las sociales, estas deben persistir por el bien de la democracia, pero lo que sí se debe garantizar es que la oposición no va a ser aniquilada como ocurrió con la Unión Patriótica; las diferencias políticas son necesarias y el acuerdo con la guerrilla debe permitir que estas se manifiesten en los escenarios del debate y la discusión argumentada y no en el uso de la violencia.

Por eso bienvenidos los diálogos entre el gobierno y el ELN, la paz sería incompleta si se deja alguno de los actores armados por fuera de los acuerdos de paz y los ciudadanos debemos rodear este proceso con las insurgencias y respaldar las decisiones que se logren en las mesas.

Marchas como las convocadas por el Centro Democrático y el expresidente Uribe, solo demuestran cómo se instrumentaliza el odio y la mentira en favor de un interés electoral, en las consignas se ve que no hay propuesta sino la sola intención de arrojar veneno sobre un proceso de paz que necesitamos; en sus intervenciones no encontramos una sola afirmación de cómo vamos a acabar con las injusticias sociales, o cómo vamos a hacer para sacar a los millones de colombianos que viven en la miseria o cómo vamos a aclarar quiénes fueron los responsables de La Escombrera, en Medellín (aquí sí que ayudaría la versión del expresidente Uribe), no hay una sola idea de cómo acabar la guerra pero si mucho odio y mentiras esparcidas en sus discursos.

Por eso deberíamos decirles: con sus odios y mentiras a otra parte.