La marcha de Garzón
El congresista Álvaro Hernán Prada, se vino de Bogotá con la firme intención de ir hasta Garzón para participar en la marcha contra la exploración y explotación de petróleo en el páramo de Miraflores, pero tan pronto se percató que la manifestación fue convocada y organizada por el alcalde de esa ciudad Delio González, canceló de inmediato su viaje hasta la ciudad diocesana.
Como Prada, fueron muchos los que se abstuvieron de ir a Garzón a participar de la marcha, porque se enteraron que era un pretexto del alcalde Delio González, para tatar de elevar su popularidad que está por el suelo, a raíz de su pésima gestión y el enorme desprestigio en que anda, por la cantidad de errores e irregularidades en que ha incurrido.
“Es una marcha organizada por el alcalde exclusivamente pensando en su bajísima imagen, nada más”, dijo Álvaro Hernán Prada, y todos los ambientalistas y defensores del medio ambiente que también se enteraron del propósito del alcalde González, y decidieron marginarse, no ir a Garzón para no prestarse para el papelón de un mandatario, desprestigiado, distante de su gente, de sus jefes y amigos políticos. Un alcalde solo, encerrado en su celda repleta de prepotencia, de mezquindad, de odios y resentimientos.
Es una lástima que causas tan nobles como el páramo de Miraflores termine, convertida en un pretexto politiquero, en una razón para tapar los desaciertos de un alcalde atormentado por su pésima gestión, de un alcalde que busca desesperadamente recuperar a los amigos que perdió por su negligencia, por su roña y por su pedantería. Se ha visto obligado a organizar este tipo de eventos que despiertan la sensibilidad de la gente, porque tiene muy claro que el poder como alcalde no le ha servido más que para perder el muy escaso espacio político que conquistó unos años atrás.
Y no son solamente los periodistas los que califican la gestión del alcalde Delio González como de pésima, son sus mismos amigos, los que lo ayudaron a elegir y que hoy piden con urgencia a los organismos de control y de la justicia que lo investiguen y lo castiguen por la cadena de irregularidades en que ha incurrido. También cuestiona con energía su controvertida y pésima labor la comunidad de Garzón, la comunidad que votó por su propuesta y que hoy ruega que termine cuanto antes su período que les ha tocado padecer.
Todo el mundo lo dice en Neiva, en Pitalito, en La Plata, en las universidades, en las tertulias y en todos los escenarios de la discusión y el análisis: que el de Garzón es el peor alcalde del Huila en este periodo, y comparándolo con sus antecesores no se parece a ninguno. Todos los demás tienen puntos de reconocimiento así sean insignificantes, pero la gestión de Delio González la descalifica la inmensa mayoría, hasta sus amigos la cuestionan. Un caso como este, no ha ocurrido en ningún municipio de Colombia. La suerte de los garzoneños en este periodo es lamentable, les tocó un alcalde que no merecía ningún pueblo del país.
Es importante que por el bien del páramo de Miraflores, y la campaña que se viene adelantando en todo el Huila para salvar esa reserva, al alcalde de Garzón no se le vuelva a ocurrir ni mencionarla, porque corremos el riesgo de perder el clamor que ha suscitado. Marfy16@outlook.es
