La maquinaria de Santos con El Quimbo
Marco Fidel Yukumá
En esta esquina
El presidente Santos y todos sus ministros están al frente de una rigurosa campaña para defender a EMGESA a como dé lugar, valiéndose del fenómeno del niño para tratar de torcer la independencia que debe tener la justicia en cualquier país que se precie de democrático. El vicepresidente Germán Vargas Lleras, hace su propia tarea, como si tuviera simpatías con la descomunal obra, como si le mortificaran los fallos que se han emitido, en defensa de la región.
Todo ese poder en pleno contra los huilenses que insisten en los graves perjuicios que EMGESA les ha causado, y que les sigue causando, porque las consecuencias de una obra muy mal planificada no cesan. Cada día que pasa, los daños y perjuicios aumentan, así el presidente y todo su poder insista en convencer que todo está bien, y que EMGESA ha cumplido al pie de la letra con sus compromisos.
Todas las autoridades ambientales del país, excepto La CAM, que tiene la obligación de defender a la región, insisten en que se debe reanudar la generación de energía que dizque porque la multinacional ya cumplió. ¡Mienten!. La CAM ya demostró hasta la saciedad que en el fondo de la represa hay miles de toneladas de biomasa en plena descomposición, generando complicadas consecuencias ambientales de las que para nada les interesa ni al Ministerio de Medio Ambiente, ni a La ANLA ni a ninguna otra autoridad nacional. Todos liderados por el presidente Santos, se han dedicado a ejercer fuertes presiones contra los magistrados y los jueces que luchan para hacer respetar sus pronunciamientos que se han emitido en favor del medio ambiente y del Huila, porque es evidente que los fallos se han expuesto porque los funcionarios judiciales se cansaron de los abusos y los constantes omisiones de EMGESA.
Lo más posible es que esta batalla jurídica la pierda el Huila, los afectados por la construcción de una obra muy mal planificada, el río Magdalena que agoniza, los piscicultores y el medio ambiente de la región que se ha afectado en forma dramática desde que empezaron los trabajos, cuando fueron destruidas las vías, los puentes, los bosques, la riqueza histórica y el patrimonio arqueológico. Todos estos perjuicios el presidente Santos y su séquito los desconocen, o no les interesa. Ellos tienen un solo empeño, que El Quimbo genere energía, con el pretexto del fenómeno del niño. No señor, con que fluya el caudal del río es suficiente, lo otro es un subterfugio.
Los técnicos nacionales e internacionales consultados, coinciden en que un 5 por ciento de la energía del país, no tiene mayor incidencia en un eventual racionamiento, frente a los daños que está causando El Quimbo a la región. De manera, que la generación de energía en esta represa no tiene toda esa trascendencia que le están dando desde Bogotá para favorecer a una multinacional archimillonaria, desconociendo los intereses de las familias afectadas, y una región humilde sin poder y sin quien la defienda ante los embates inmisericordes del dominio de Santos que en más de una ocasión ha demostrado su desprecio por este departamento. Por eso es que diputados, concejales, líderes populares y voceros de las comunidades insisten en declararlo persona no grata, por lo menos para desahogarse un poco de la indiferencia y el despotismo con que los ha tratado.
