La manipulación de la opinión pública
Por Germán Alfonso López Daza*
La finalización del conflicto armado con las FARC ha originado una agudización de una guerra verbal, emanada principalmente del Centro Democrático, el Procurador General de la Nación y otros grupos afines, que atacan los acuerdos logrados por el Gobierno con la guerrilla.
La estrategia a la que han acudido estos sectores políticos y en alguna medida el gobierno, es la manipulación de la opinión pública, buscando con ello obtener ciertos resultados favorables a sus intereses: continuar con la política del sometimiento a la fuerza de la guerrilla o correr el riesgo de la paz.
La opinión pública se puede definir como la tendencia o juicio, real o estimulado, de un conjunto humano respecto de una cuestión económica, social, ética o política determinada. En Colombia es muy común la manipulación de la masa social a través de los medios de comunicación, con lo cual se busca influir en la voluntad o libre albedrío de las personas. En política, la manipulación social se da con la aplicación del viejo adagio del marketing político: "Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad".
En este contexto, se observa cómo el Centro Democrático y el mismo Gobierno, usan de lado y lado el más útil de los aliados para lograr su objetivo: el miedo y la desinformación. Por el lado Uribista alegan un supuesto “desgobierno” de Santos que en el fondo pretende ser un palo en la rueda al acuerdo de paz y al fin del conflicto.
Por el lado del Gobierno, el Presidente ha mostrado los posibles –y obvios- escenarios de una eventual continuación del conflicto: agudización de la guerra, más y más muertos y por supuesto, más recursos económicos que deberán salir de los contribuyentes.
Es necesario construir una ética del discurso político, coherente con la realidad colombiana y la búsqueda de una opinión ciudadana libre de presiones mediáticas y oportunistas de sectores que no quieren los cambios por la vía de la verdad. Si se continúa por esta vía, podríamos llegar a tomas decisiones equivocadas. O sino, miren al Reino Unido, quien hoy llora sobre la leche derramada.
(*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).
